La hermana agua, un amor tormentoso | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Lunes 10 de Octubre, 2016

La hermana agua, un amor tormentoso

Foto: Chema Martínez

“Tenía menos de 10 años cuando pasaba por aquí cada domingo, cuando iba a visitar a mis abuelos. Veía  a esas piedras infinitamente gigantescas” Cuenta Angela Pérez,  mientras mira la gran mole de concreto que se erige triste y solitaria en Avenida de las Rosas con esquina López Mateos Sur, la famosa fuente “Hermana agua”.
Para Juanita Naranjo, la nostalgia nada tiene que ver con la imponencia de las piedras  o con la que quiso ser fuente y ahora está seca, ni una gota de agua cae por las escaleras, como lo imaginó su creador. Los recuerdos de esta transeúnte, que creció en la colonia Chapalita, tienen que ver con un espacio que antes era transitado y que ahora sólo grafiteros poco talentosos y quizá almas en pena, son los únicos que la visitan.
“Esta fuente era redonda y de azulejitos de colores y constituía un paseo muy divertido, estaba a las orillas de la ciudad en ese entonces. No niego que esta es moderna y sofisticada, pero a muchas personas de mi época, nos gustaba más la otra. ¡Tiempo ese que se fue!”.
“La hermana Agua” tiene un amor tormentoso con Guadalajara. Fue creada en 1970 por el arquitecto Fernando González de Gortazar, quien ha sido considerado un pilar del diseño vanguardista del siglo XX, dada su destreza para manipular el concreto. Este artista es  reconocido por otras obras importantes como La Gran Puerta (1969) el ingreso al Parque González Gallo (1972) el Centro Universitario de Los Altos de la Universidad de Guadalajara (1993). Pero como Víctor Frankenstein, sus creaciones han sido condenadas a vivir el rechazo de lo incomprensible.
Cuentan los colonos, que estos cuerpos de concreto, en forma de cubos y prismas de varios tamaños,  fueron construidos  por el arquitecto en honor a la fertilidad líquida que había en la zona, y como muchos de sus monumentos o están siendo destruídos por el tiempo y el olvido o han sido imprudentemente intervenidos, como la “rehabilitación” del 2012 a la que fue obligada sin consultarle al propio Gortazar.
El mismo artista lo ha dicho públicamente “ante un rechazo de ese tipo, lo único que puedo hacer es encomendar a todos los dioses mi trabajo, a ver si algo se salva”.
Lo cierto es que esta curiosa fuente ya es parte de lo que somos como tapatíos, no hay una imagen mental de Chapalita y de Las Rosas en la que no se cuele esta polémica creación. La han tildado de asquerosa, de hacinamiento repugnante de concreto y ha estado a punto de desaparecer.
Es una fuente ahogada, le falta energía vital, su elemento esencial, la hermana agua, como era considerado este elemento para San Francisco de Asís. De hecho, se dice que su nombre se debe a que este religioso consideraba al líquido vital como una amistad mística.
La hermana agua es el resultado de una etapa artística inevitable y aunque su propio creador ahora la considere una “obra mutilada… porque pienso que la diferencia entre una fuente con agua y una fuente seca es la que hay entre una persona y un cadáver”, el gran Mathias Goeritz dijo en 1986  “Es esta una de las fuentes más hermosas y originales que conozco; al combinar el concreto con los chorros de agua, logró descubrir una belleza del material que no ha sido superada”.
mac

Imprimir