El Espejo: Getsemaní de la Cruz, una comunidad ejemplar | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Jueves 11 de Enero, 2018

El Espejo: Getsemaní de la Cruz, una comunidad ejemplar

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Hace 40 años, un grupo de católicos comenzó a reunirse bajo un árbol en la Colonia Jardines de la Cruz para celebrar la eucaristía. Era una colonia joven y era el único espacio con el que contaban en ese entonces, hasta que le donaron un terreno al padre Salvador Sánchez Sánchez (ya fallecido) para levantar lo que hoy conocemos como el Templo de Getsemaní de la Cruz.

El primer cardenal de Guadalajara colocó la primera piedra, por lo que el encargado de la Iglesia, el párroco Salvador Sánchez, comenzó a organizar kermeses con el apoyo de los primeros vecinos de la colonia, con el fin de reunir fondos y construir el templo. Incluso cuentan que la mamá de uno de los sacerdotes, la señora Genoveva, tuvo la idea de formar el kilómetro de plata con las monedas que los fieles donaban para la causa.

Fue así como comenzó a crecer el Templo de Getsemaní de la Cruz. Lo primero que levantaron fue la capilla con la imagen de la Virgen de Guadalupe y un Crucifijo. En el techo del templo, un hombre por encargo pintó pasajes de los cuatro evangelistas (Juan, Marco, Lucas y Mateo) y representativos de la Biblia. En la parte de enfrente esculpieron figuras en relieve inspiradas en el huerto de Getsemaní, a donde Jesús fue a orar, y le añadieron unos magueyes por ser un símbolo mexicano.

En estas poco más de cuatro décadas, la Iglesia ha sido dirigida por seis sacerdotes. Después del padre Salvador Sánchez llegó Rigoberto Coronado Flores, siguió Juan Gutiérrez Valencia, Javier González, Rogelio Loza de Loza y el actual señor Cura, Alberto González Siordia. Cada uno ha contribuido a que el templo siga consolidándose para lo que fue concebido: una comunidad ejemplar. El Padre Rigoberto tuvo la iniciativa de dividir la comunidad de la colonia por zonas (cada una tiene un patrono). Esto, con el objetivo de que todos se conocieran, que sea ayudaran y se vieran como hermanos.

Actualmente, el Templo de Getsemaní de la Cruz ocupa varios metros cuadrados y cuenta, además del templo, con su notaría, laboratorios, tienda de souvenirs y la casa donde viven los párrocos. Aunque no han logrado salvarse de los constantes robos, la iglesia sigue abriendo sus puertas a todo aquel que quiera disfrutar de la paz que transmite la casa de Dios.

(Fotos: Andrea García)

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