Víctimas del efecto “Fata Morgana” - Francisco Rojas Cárdenas | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Lunes 05 de Febrero, 2018
Víctimas del efecto “Fata Morgana” | La Crónica de Hoy - Jalisco

Francisco Rojas Cárdenas

Víctimas del efecto “Fata Morgana”

Todos cuestionamos nuestra existencia. Nos hacemos peguntas acerca de quiénes somos, qué deseamos, cómo dar el siguiente paso y con quién. Luego nos damos cuenta de que vivimos en una crisis constante, donde las relaciones con los demás son, en realidad, el reflejo de nosotros mismos. De esa paradoja, de esos espejismos que vemos en el otro, y de eso trata “Fata Morgana”, que escribe y dirige Noé Morales Muñoz, y que se presenta con Teatro Zona de Acción en una breve temporada.

Tres vecinos del mismo edificio se topan con frecuencia, quizás se saludan, otros días se ignoran, pero siempre se observan; se conocen a través de sus comportamientos en el pasillo, o de aquello que alcanzan a escuchar detrás de los muros. Son tres soledades. Ella (Edith Castillo) recibe una inusual visita. Es Él (Gabriel Álvarez), su vecino, quien le encarga a su perro, porque debe salir de viaje a la playa con una brasileña que acaba de conocer. Ellos nunca antes habían hablado. Por su parte, El Vecino (José Galindo), es testigo de la muerte de Perro. Este evento hace que los tres se encuentren en la misma habitación y se desencuentren consigo mismos.

Se trata de un texto donde los recursos narrativos cambian. La acción es explicada mientras los personajes permanecen sentados, uno cuenta lo que el otro dijo, los tres dialogan, hablan al público o complementan entre sí anécdotas distintas que suceden en tiempos y lugares diferentes. Eso ayuda a que el efecto del “fata morgana” funcione, donde este tipo de espejismo se proyecta entre los personajes que exhiben sus fracasos y se ven, uno en el otro, a través de la decepción.

A lo largo de la obra, el espectador debe poner atención a los elementos simbólicos, donde por ejemplo un perro mestizo, rescatado, que no tiene nombre, es lo más querido para Él y, sin embargo, es encargado a una persona desconocida que finalmente lo deja morir. La metáfora queda abierta a la interpretación. Entonces, el perro puede ser la vida misma, el corazón de aquél hombre o un futuro que se pierde por causa de la pasión o de una evasión constante.

Esto sucede mientras el Vecino, enamorado de Ella (o al menos eso cree) vive obsesionado, dándole vueltas a lo mismo, sin ser capaz de llegar a ningún lado. Se siente fracasado, traicionado, decepcionado del amor, de los demás, aceptando las derrotas sin ser capaz de aceptar los cambios: “No seas tan cándido. No des todo por hecho. Hay cosas que no van a cambiar. Ni las buenas intenciones”, le aconseja al dueño del perro.

Por su parte, Ella navega por la vida con el escepticismo a flor de piel, con una incapacidad por generar vínculos (como los otros dos personajes) hasta entender que “las cosas pasan” y que “nada se queda”. Quizás por eso, se deja llevar a donde los encuentros la pongan para escapar a tiempo y estar a salvo.

La complejidad con la que nos relacionamos es una constante. En la escena, el espectador se puede ver a sí mismo cuando duda de todo y no encuentra salida. Eso es porque ya está presenciando el efecto del “Fata Morgana”, obra ganadora de Jalisco a Escena 2017 como Mejor Dramaturgia Contemporánea, que se presenta los próximos viernes 9 y sábado 10 de febrero a las 20:00, y domingo 11 a las 18:00 horas, en el Teatro Alarife Martín Casillas (Prolongación Alcalde 1351).

 

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