La inseguridad no sólo es impunidad en el sistema, es indiferencia - Natalia Matallana Restrepo | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Lunes 19 de Marzo, 2018
La inseguridad no sólo es impunidad en el sistema, es indiferencia | La Crónica de Hoy - Jalisco

Natalia Matallana Restrepo

La inseguridad no sólo es impunidad en el sistema, es indiferencia

Si hay algo que me moleste más que un sistema amañado que no funciona, es tener que vivir con la inseguridad hasta llegar a la costumbre, “porque toca” “porque las autoridades no hacen nada” “porque como no me tocó a mí hay que dejar las cosas así”. Me molesta sobremanera la indiferencia de los ciudadanos que por desidia a ayudar al vecino en algún percance, se convierten en parte del problema de la violencia y la delincuencia común que crece todos los días; los indiferentes se vuelven cómplices , son los principales alcahuetes de toda esta cadena chueca que llamamos justicia, es esa manía que tenemos de no responsabilizarnos de nuestra vida en sociedad, por eso le dejamos toda la tarea a una Policía enferma y a un sistema de justicia que agoniza.

Un aumento en el sueldo de los policías definitivamente no va acabar con el problema si a mí como ciudadana me sigue valiendo un pepino que a mi vecino del mismo edificio lo roben, si yo como transeúnte me quedo parada al ver cómo acosan a una mujer en la calle, si yo soy consciente que en el lugar en el que vivo hay delincuencia y no hago nada, me encierro y que otro se reúna para buscar una solución y hable por mí.

Podremos instalar circuitos cerrados, recibir las mil pláticas de las autoridades sobre vecinos seguros, podremos iluminar las calles y escuchar mil propagandas sobre la importancia de la denuncia, pero mientras no nos importe “el otro”, mientras lo único que nos defienda sean rejas y candados y cadenas para proteger lo poco que tenemos, ninguna cámara, Policía con sueldo nuevo, reja o comercial radial podrán evitar que siga creciendo la inseguridad y mucho menos que se adquiera una cultura de la denuncia.

He conversado con muchas personas que han sido asaltadas de todas las maneras, desde el típico robo callejero, hasta el robo de casa habitación con hombres armados y casi tortura. En la mayoría de los casos ninguna de las víctimas ha acudido a hacer la denuncia, porque no sólo el sistema está hecho para que sea un viacrucis hacer el trámite oficial para que den con los delincuentes, sino que también los integrantes de esa cadena sufren de indiferencia, si no tienen un beneficio, una mordida, será una denuncia hecha a un muro.

El que es víctima de la delincuencia es doblemente víctima, porque no sólo pierde lo que puede conseguir con el esfuerzo de su trabajo, sino que es víctima también de la indiferencia de los que están a su alrededor que pudieron ser apoyo, que pudieron incluso detener el incidente y que no lo hicieron. La vida en sociedad conlleva una gran responsabilidad, es respetar el espacio del otro, es tener conciencia de que el otro existe y tiene derechos. Pero como siempre, esperamos que alguien venga a solucionarnos el problema cuando el cambio empieza por nuestras propias manos.

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