Efeméride: El pintor Jorge González Camarena | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Lunes 26 de Marzo, 2018

Efeméride: El pintor Jorge González Camarena

Efeméride: El pintor Jorge González Camarena | La Crónica de Hoy - Jalisco

Valiéndose de muros y caballetes, de pinturas y pinceles, Jorge González Camarena logró pintar en la imaginación de los mexicanos estampas emotivas y llenas de significado, que le dieron color y forma al espíritu del pueblo mexicano.

Nació en Guadalajara, Jalisco, el 24 de marzo de 1908. De sus siete hermanos, otro que también destacó fue Guillermo, el inventor de la televisión a color. Su precoz talento artístico llamó la atención de su maestro de pintura, Francisco Zenteno. Por su consejo, González Camarena ingresó a los 14 años a la Academia de San Carlos, cuando su familia se mudó a la Ciudad de México. Allí conoció al padre del muralismo mexicano, Gerardo Murillo, el “Doctor Atl”, quien lo tomó de asistente y alumno.

En aquella etapa formativa alimentó su pensamiento de artista y creador con el estudio del arte prehispánico y popular. En 1929, a los 21 años, escribía y dibujaba para publicaciones como Revista de Revistas y Nuestro México.

En 1932, le encomendaron restaurar los frescos, del siglo XVI, del convento de Huejotzingo, Puebla. Es así que descubre que aquellos muros los había pintado Marco Cipactli, artista indígena de comienzos de la Colonia, a quien le atribuyó, vaya la controversia, la autoría del lienzo original de la Virgen de Guadalupe.

Fiel a su genio y amigo de las polémicas, pintó los cuerpos desnudos de un hombre y una mujer en el edificio Guardiola, de la Ciudad de México. Esta obra, “El díptico de la vida”, se dañó por el temblor de 1957; con esto, la moralidad de las autoridades capitalinas tuvo el pretexto para ordenar su demolición.

También le destruyeron los “Frisos de la televisión”, que adornaban Televicentro, cuando dicho edificio fue remodelado. En la medida que el artista ganó fama y prestigio, los coleccionistas y las instituciones se empezaron a pelear por sus creaciones. Las que por cierto fueron numerosas.

Entre sus 23 murales y demás obras monumentales, son especialmente célebres “La erupción del Xitle”, que adorna la zona arqueológica de Cuiciulco; el bajorrelieve policromado de la Casa de Estudios del Instituto de Estudios Superiores de Monterrey; su mural “Belisario Domínguez” del edificio del Senado de la República; su mural en acrílico “Las Razas”, del Museo Nacional de Antropología; “La liberación de la humanidad”, del Palacio de Bellas Artes, “El trabajo y la maternidad” que realizó para el IMSS; el “Águila en Vuelo”, del edificio del Banco de México; “La conquista”, del Palacio de Chapultepec, mismo que después fue rebautizada como “La fusión de dos culturas” cuando esta célebre estampa de un caballero águila abalanzado contra un guerrero español a caballo se imprimió en los billetes de 50 mil pesos.

Las obras y el prestigio de González Camarena trascendieron las fronteras nacionales. En la universidad de la ciudad de Concepción, en Chile, dejó uno de sus más célebres murales, el intitulado “Presencia de América Latina”. Su trayectoria en el extranjero no concluyo aquí.

En un concurso, por ejemplo, se ganó el honor de realizar el retrato escultórico de Michelangelo Buonarotti, obra que se exhibe en la casa natal del artista italiano en Caprese. Por esta obra, el gobierno italiano le otorgó la condecoración al Mérito en Grado de Commendatore Della República.

En la década de los 70, del siglo pasado, el gobierno de México le encargó pintar un San Jorge que obsequió al pueblo búlgaro. Tanto gustó el cuadro que, cuando lo develó ante las autoridades de aquel país, estas le ofrecieron realizar un exposición itinerante que comenzaría en la capital Sofía y concluiría en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

González Camarena se apresuró a pintar ochenta cuadros, dado que su colección personal era de cinco; los coleccionistas literalmente le compraban los lienzos en blanco, es decir, según cuenta uno de sus nietos, le preguntaban: “maestro, ¿qué va a pintar en esa tela?”, él decía, “no sé”, y le respondían, “pues lo que sea se lo compro, no importa cuando lo termine”. La exposición nunca se realizó, González Camarena murió de un derrame cerebral el 24 de mayo de 1980.

 

 

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