En un mundo que se derrumba, esperar un segundo hijo - Natalia Matallana Restrepo | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Jueves 12 de Abril, 2018
En un mundo que se derrumba, esperar un segundo hijo | La Crónica de Hoy - Jalisco

Natalia Matallana Restrepo

En un mundo que se derrumba, esperar un segundo hijo

Lo admito, para esta mujer que a veces es rebelde, que a veces lleva la contraria, que ve tan importante crecer profesionalmente, una de sus mayores prioridades es su familia y aunque no soñaba con formar una enorme, llena de niños corriendo y gritando desaforados, sí considera que crecer con un hermano hace a la vida no sólo más divertida, sino que te enseña a dar y a recibir mucho mejor.

No sólo la ilusión de ver crecer a este nuevo ser humano la llevamos los padres, es como si esa espera se le traspasara al primer hijo, que no sólo se pone ansioso con el paso de los días, sino que también empieza a sufrir un duelo que hay que saber manejar, ya no hay atención sólo para él, el espacio, las conversaciones, todo se ve modificado por la presencia de alguien que viene y está el temor infantil, de que sus papás ya no lo vayan a querer como antes.

El segundo embarazo no sólo es un reto para organizar la bienvenida de este nuevo integrante de la familia, es también un reto para el propio cuerpo, que a sus más de 30 años lanza a gritos: ¡este y ya no más por favor!, que, por más de los cuidados, no se siente tan fuerte como antes y que potencializa al máximo nivel cualquier dolencia, molestia emoción…

Es una odisea porque es empezar a anticiparnos en el futuro con respecto a los tiempos, espacios, roles y buscar una compañía que apoye, en este caso la abuela materna, que llegará a compartir todos sus saberes por segunda ocasión, el mejor espacio seguro.

Creo que en el momento en que decidimos empezar a hacer una familia con alguien, entran muchos factores a la hora de decidir tener hijos, claro que es emoción de que algo que se ha creado con amor esté en camino, pero también creo que hay algo de instinto, también se piensa en la soledad (obviamente no debería ser el motivo para tomar la decisión) , pero en mi caso, yo sí soñaba con poder experimentar la maternidad y poder contarle historias a la gente y a los niños sobre mi experiencia como mamá. En algunas personas es el miedo a llegar a viejos solos, pero es una visión muy egoísta, porque tarde o temprano los hijos se van y no son nuestros, son de la vida como ha dicho mi señora madre.

Con todo un panorama apocalíptico, absolutamente cierto , en el que no hay recursos para tanta gente, con los sermones sobre la sobrepoblación, que considero importantes pero que también siento que se han vuelto el argumento perfecto de la niñofobia, quizá con algo de irresponsabilidad ante este mundo que poco a poco se derrumba, me siento feliz y conmovida por volver a vivir esta experiencia, porque es una de las lecciones más fuertes de lo que implica compartir.

@nataliavuela

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