Que la buena educación sea una prioridad - Natalia Matallana Restrepo | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Martes 01 de Mayo, 2018
Que la buena educación sea una prioridad | La Crónica de Hoy - Jalisco

Natalia Matallana Restrepo

Que la buena educación sea una prioridad

Desde pequeña siempre me inculcaron la importancia de una buena educación. No sólo la de las buenas notas y los proyectos destacados, (en la que también sobresalí, modestia aparte) sino esa que tiene que ver con hacer las cosas con el corazón, hacer las cosas con amor, hacer las cosas con pasión, el buen trato, la honestidad, la transparencia, por eso para mi es muy difícil vivir en la sociedad del disimulo y las formas, porque esa educación que me inculcaron incluía el expresar mi descontento , mi desacuerdo, mi postura cuando alguien intenta faltar el respeto o cuando hay una injusticia.  En mi proceso de adaptación en una sociedad que no confronta, todavía me es muy difícil saber cuando realmente alguien quiere decirte algo de manera disimulada, o es mi mente loca que ya está haciendo conjeturas.

Esa educación de la que me hablaron en mi casa también comprende la importancia de adquirir los conocimientos no sólo en los juegos con los primos o en la iglesia, sino en una buena institución. Un lugar donde no sólo se vaya a adquirir un certificado, sino un lugar en el que hay personal capacitado, actualizado, preparado, donde los contenidos que se van a compartir sean ricos y aporten a formar estudiantes críticos con su propia vida y con el mundo. Donde la comprensión de lectura sea tanto o más importante que las competencias matemáticas, pero sobre todo, donde dejen a los niños ser, que los dejen explotar lo que les gusta, donde los motiven a la socialización, donde se promueva la igualdad.

Es verdad que este tipo de educación parece un privilegio al que sólo tienen derecho las personas que pueden pagar en instituciones privadas, y no debería ser así, pero si le damos un vistazo a la educación pública de hoy, parece que lo que importara en la dependencia que debe coordinarlas es la cobertura, que muchos niños tengan acceso, la expedición de certificados, sin haber alcanzado los logros, porque ni hay personal capacitado, porque el mismo plan de estudio es rezagado y se queda corto para los objetivos que hoy deben alcanzar los estudiantes. Da tristeza ver el nivel de lectoescritura de los jóvenes que están aplicando para pasar a la universidad. Da angustia conversar sobre temas críticos con estudiantes de secundaria y preparatoria porque no hay un análisis, eso no lo aprendes en la casa de la abuelita con las tías, para eso son las escuelas, para aprender a argumentar, para enriquecer el lenguaje, para aprender a expresar.

Por eso me molesta muchísimo que hablen de educación universal y gratuita para todos, sí claro, que entren los que más puedan, pero no le garantizamos que alcancen el nivel académico que deben alcanzar. Me molesta que los papás tengan que partirse el lomo para poder garantizarle una educación de calidad a los hijos, porque es como si fuera un lujo, cuando es un derecho de todas y todos.

Me molesta que me digan que exagero o que soy pretenciosa por querer que mis hijos aprendan en un ambiente propicio, en el que no sólo se apropiarán de contenidos valiosos, sino que también están seguros y son felices. Recordemos el número de casos de maestros de educación pública que son sancionados, expulsados, investigados por maltrato y abuso sexual. Las cadenas de las plazas hereditarias no han terminado, hay “maestros” que nunca van a una capacitación, que están en su chamba porque se las pasaron, no leen un libro y así se llenan las bocas asegurando que van a enseñar a leer y a escribir.

México ocupa los primeros lugares en acoso y violencia escolar a nivel mundial y es nuestra responsabilidad como padres, no sólo exigir personal capacitado para atender esta problemática, sino educadores preparados en sus áreas, que lean, lean y lean, que tengan la capacidad de compartir lo que saben, también tenemos que exigir una educación que no sólo se conforme con entregar las constancias y diplomas sin que nuestros hijos cumplan, hay que exigir que también sean rigurosos con los estudiantes, nosotros tenemos que exigir en casa y motivarlos, cambiar el chip de lo que es aprender, porque aunque me encantan los espacios libres y que respeten la naturaleza de los estudiantes, la experiencia de pasar por una escuela o un colegio es importante en la construcción de nosotros como ciudadanos. Después no nos quejemos de cómo está la sociedad, si a los papás no les importa eso que los hijos están recibiendo y absorbiendo como esponjas durante su crecimiento.

 

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