Agustina Tocalli-Beller - Rogelio Vega | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Domingo 16 de Septiembre, 2018
Agustina Tocalli-Beller | La Crónica de Hoy - Jalisco

Rogelio Vega

Agustina Tocalli-Beller

Hace dos o tres años que tuve la fortuna de conocer, en nues­tra Feria del Libro, a la gran Agustina: aquella había sido una semana curiosamente tormen­tosa, llena de contra­dictorias sorpresas, y fue agradable descubrir en su amable compañía un verdadero remanso.

Agustina sonrió, nos presenta­mos, y los libros sirvieron de vínculo para seguir, hasta la fecha, en relati­vo contacto.

De nacionalidad argentina, pero radicada en México, Agustina es Doctora en Educación y Lingüística; de aquí para allá, viviendo en Ca­nadá y diversos países de Latinoa­mérica, reparte su tiempo entre la consultoría académica, la literatura y su familia. Y sí, en esta ocasión en particular fueron sus hijos, y las du­das que los asaltan, los que sirvieron como punto de partida para el últi­mo de sus cinco libros: “Una reunión pendiente.”

¿Cómo celebramos la caída de nuestro primer diente? ¿Es igual de memorable en todas las latitudes? ¿Y quién, según el país en el que vi­vimos, se va a presentar para ese gran día: el Hada de los Dientes o el Ratón Pérez?

A Manuel, nuestro protagonis­ta, no se le ha caído ninguno de sus dientes de leche y las ansias crecen: el resto de sus amigos ya recibió una fantástica visita y el niño, pre­ocupado, no para de preguntarse cuándo será su turno. Pero no es el único: al ratoncito de los dien­tes lo queman las ansias también. La fecha debe ser inolvidable para el niño, una fecha mágica y digna de un recuerdo para toda la vida; a menos, y aquí hay un pequeño e inesperado problema para nuestro querido ratón, que alguien más se le adelante: que alguien, igual de mági­co, lo opaque y lo deje detrás.

Con maestría y experiencia, Agustina sabe concretar el diverti­do encuentro, y asombrosa unión, de varios mundos: la niñez y los via­jes a un lugar distinto; las costum­bres únicas de cada país y la fasci­nación, la sorpresa, que ejercen las nuevas tierras sobre sus visitantes extranjeros.

Como ciudadana del mundo, nuestra maravillosa autora ha sa­bido encontrar la belleza en las pe­queñas cosas: en aquellas que nos marcan para siempre y nos dan esa sonrisa: la que va a acompañarnos por el resto de nuestros días.

 

Imprimir

Comentarios