Los cuerpos esos - Natalia Matallana Restrepo | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Martes 18 de Septiembre, 2018
Los cuerpos esos  | La Crónica de Hoy - Jalisco

Natalia Matallana Restrepo

Los cuerpos esos

“El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Se le otorgo una conciencia. Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de otro”.

Martin Luther King

Imagine (aunque la realidad a veces es más increíble que la ficción): un tráiler frigorífico, errante, de un baldío a otro, llevando olor nauseabundo de muerte violenta, cargado con más de 150 cuerpos; una morgue móvil que no sólo lleva cadáveres etiquetados. Es un vehículo que lleva historias de seres humanos que se volvieron desechables, porque su partida evidencia un sistema de justicia que no sirve, muestra del clima que azota a Jalisco, así los funcionarios “de la seguridad” lo nieguen.

Imaginemos la enorme nevera con cuerpos en descomposición, en un terreno contiguo a una colonia popular, con niños pequeños y bebés, que al despertar, no los levanta el olor del café o del pan de la mañana; no, lo primero que perciben es el tufo de la muerte propiciada por el narcotráfico, la venganza, el machismo o la delincuencia; por las manos manchadas de crimen y armas. Imaginemos a adultos que conservarán ese recuerdo infantil: “cuando pusieron un camión con cuerpos pudriéndose detrás de mi casa...” Tremendo.

 Igual imaginemos un Estado con tantos muertos que no hay dónde sepultarlos. Un sistema de seguridad colapsado. Cementerios llenos. Un Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses sin capacidad para albergarlos. Miles buscando a seres queridos, a los que parece se los tragó la tierra. Parece que el tráiler tiene la misión de recordarnos el valor de la vida, pero estamos tan acostumbrados a justificar a los que mueren en estas circunstancias, que no nos importa.No es película, es real y supera cualquier argumento de ficción. 

¿Cómo es que se determinó tener a estos cuerpos rodando, hasta que se construya un lugar para sepultarlos? ¿Por qué no se tiene un plan para estas situaciones? ¿Por qué un funcionario que trabaja con víctimas de muertes violentas, habla con insensibilidad de “los cuerpos esos”, cuando se le pregunta si existe riesgo sanitario para quienes respiran los olores del tráiler? 

La situación es compleja y llena de simbolismo. Imposible no reflexionar en un clima violento que se salió de las manos a la autoridad. Tenemos tan interiorizado que la vida no vale nada que parece imposible desaprender esto. Lo que pasa es que desde arriba no quieren que una estrategia funcione porque simplemente son “los cuerpos esos” que estaban en malos pasos y que hay que desecharlos. Mientras tanto, una mamá, un papá, una esposa, unos hijos, se preguntan qué pasó con su ser querido; y unos niños crecen pensando que la vida huele a carne podrida.

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