Justicia electoral - Miguel Ángel Martínez Espinosa | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Lunes 08 de Octubre, 2018

Nunca he sido partidario de descalificar a las instituciones propias de la democracia. He tratado en lo posible de evitar las críticas generalizadas porque poco abonan a la frágil construcción del entorno democrático que nos urge. Pero también porque soy consciente de que las equivocaciones son propias del ser humano que está expuesto a ellas. Ninguno estamos exento de esta humana condición.

Entiendo que la descalificación de las instituciones de la democracia las hace susceptibles al descrédito y con ellas la democracia misma. He sido testigo y actor de la construcción democrática, por lo que valoro a cada institución arrancada, a fuerza de voluntad colectiva, a un sistema autoritario que presentó permanentes resistencias a la apertura democrática.

Por eso molesta tanto cuando las instituciones nos quedan a deber o cuando evidentemente tuercen sus criterios para defraudar la voluntad ciudadana. Tal es el caso de nuestro Tribunal Electoral Local que de manera reiterada ha resuelto contra el PAN, contra el derecho y contra la voluntad ciudadana asuntos inaugurando criterios aberrantes que luego han merecido la corrección por parte del Tribunal Electoral. Con estas resoluciones el tribunal local pasa de un comportamiento que podría ser equivocado, a uno francamente tendencioso.

Explico. En el caso de Bolaños la situación es de sobra conocida: la comunidad Wixarika tomó la decisión de no permitir la realización del proceso electoral e incluso impedir el tránsito de personas el día de la jornada. En tiempo las autoridades electorales decidieron por prudencia y respeto a la decisión, no instalar casillas en esas zonas. Ningún partido, candidato o ciudadano cuestionó la decisión. La jornada electoral da claro ganador –en proporción de dos a uno- al candidato del PAN y entonces se controvierte el resultado. En su resolución el tribunal local estudia cuestiones no planteadas por nadie y se saca de la manga la anulación de la elección bajo argumentos insostenibles. Tribunal Federal, en dos instancias, devuelve el triunfo al candidato ganador. Villa Hidalgo o Tomatlán, con otros elementos, corrieron la misma suerte. Y ahora la asignación de diputados hecha a modo no solo del partido, sino del candidato a gobernador en una determinación arbitraria, absurda, ilegal, contra toda razón y derecho. Contra la realidad.

Confiamos en que la Justicia Federal regresará las aguas a su cauce y respetará el texto de la Ley y el resultado. Pero no cabe duda que los problemas de la justicia en general y de la justicia electoral en particular, pasan en buena medida por la calidad, capacidad e independencia de las personas elegidas para impartir justicia. Es decir, es un problema de perfiles. Por otro lado, también es tema para definir elenco y alcances de los sistemas anticorrupción.

 

@MiguelAngelME_

 

Imprimir

Comentarios