Gobernar por ocurrencias - Miguel Ángel Martínez Espinosa | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Lunes 22 de Octubre, 2018
Gobernar por ocurrencias | La Crónica de Hoy - Jalisco

Miguel Ángel Martínez Espinosa

Gobernar por ocurrencias

Aún no ha dado inicio la administración de Andrés Manuel López Obrador y ya deja muy claros algunos de los que sin duda constituirán los rasgos distintivos del sexenio. La sobreexposición mediática, la tendencia a opinar de todo sin freno ni límite, responder a las críticas acudiendo al expediente de la mafia del poder (en otras latitudes para el mismo efecto se hace referencia al imperialismo, las potencias internacionales, los enemigos del pueblo…), la falta de profundidad en el argumento (cuando no la falta de argumento), ramplonería, simplificación, división del país entre buenos y malos.

En este modo de proceder, el mismo argumento que justifica una determinación es rechazado en otro tema de la misma índole, depende de lo que convenga a la decisión previamente tomada. Tal es el caso de las posiciones públicamente asumidas por López Obrador en dos asuntos emblemáticos de este incipiente inicio de sexenio: el aeropuerto de la ciudad de México y el tren de la península de Yucatán.

En ambos casos, por los montos de inversión involucrados, por las consecuencias que tendría una mala decisión, por la complejidad misma de los proyectos, las decisiones a tomar deben ser adoptadas por grupos de expertos de diferentes disciplinas que resuelvan técnicamente lo que al ámbito técnico pertenece. Pero si se tiene o se cree tener suficiencia personal para resolver individualmente sobre cuestiones de esta complejidad o si se cree que es el pueblo quien debiera tener la última palabra para definir obras de esta magnitud, -que son las razones que pueden estar detrás de las posiciones asumidas por el presidente electo en ambos casos- los argumento debieran valer para todas las definiciones en todos los casos análogos. En el argot de la profesión jurídica, con relación a las decisiones de los jueces, hay una conseja que dice: “a igual razón igual disposición”. Aquí no se cumple de ninguna manera.

Hacer un tren que recorra la península de Yucatán sin estimaciones de costos, estudios técnicos de factibilidad, de movilidad o de lo que sea, porque “es evidente que el pueblo lo pide” o cancelar una obra aeroportuaria a la mitad (independientemente de las cuestiones de transparencia, dispendio o corrupción que rodeen a la obra de mérito), para decantarse por una “solución” situada en las inmediaciones de Teotihuacán, sin acceso a transporte público, sin estimaciones técnicas serias, da cuenta de que el primer signo de preocupación que rodea a este gobierno es que decidirá sobre ocurrencias personales, síntoma claro de su talante autoritario.

@MiguelAngelME_

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