Desean salvaguardar El Grillo | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Jueves 20 de Diciembre, 2018

Desean salvaguardar El Grillo

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“No son cerritos, son pirámides”. Esa fue la realidad a la que se enfrentaron quienes manejaban las máquinas que seguían el trazo del anillo Periférico Norte, cuando a finales de la década de los 60 uno de los vestigios fue rebanado, exhibiendo las piedras de adobe que permanecieron ocultas tras mil 500 años.

Así fue descubierta la Zona Arqueológica de El Grillo, un área de estructuras piramidales que datan del año 500 después de Cristo –ubicada en el cruce de Periférico y General Juan Domínguez, al norte de Zapopan–, que se convirtió en referente en el Occidente del país tras descubrirse, en las inmediaciones, tumbas de tiro, cuyas réplicas se pueden apreciar en el Museo Regional de Guadalajara.

Y aunque el legado patrimonial es importante, como reconocen especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG), desde su descubrimiento y hasta hoy en día la urbanización no ha dado tregua a la presión de este polígono de 12 hectáreas, que es considerado como una ventana al pasado de mil 500 años atrás.

Tanto vecinos como académicos señalan la falta de interés por parte de las autoridades para el rescate de la zona, pues ven con preocupación que la presencia de particulares en el sitio acabe con los vestigios milenarios que son patrimonio de la nación.

Aunque El Grillo está contemplado en el catálogo de zonas arqueológicas mexicanas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y aparece como área verde pública –dentro de un polígono de protección del patrimonio histórico– en los Planes Parciales de Ordenamiento Territorial de Zapopan; eso no ha evitado que varios particulares hagan uso de este espacio como un estacionamiento de carga pesada, de vehículos ladrilleros, e incluso de bodega de materiales industriales.

“El sitio tiene un problema sobre la propiedad de la tierra. Ha sido reclamado por varios propietarios y, en más de un caso, la propiedad es disputada por varias personas. En ese sentido es difícil ponerse de acuerdo para la protección del sitio”, explica el perito en Arqueología y docente adscrito del Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá), doctor Luis Gómez Gastelum.

Dijo que el problema es más complicado de lo que parece, pero que lo primordial es que haya una verdadera coordinación entre los distintos ámbitos de gobierno.

“Hasta cierto punto, la ambigüedad de la propiedad podría ser benéfica para la protección del sitio, pues en tanto no se determine quién es el dueño legal del terreno, cualquier intento de construcción queda nulificado; sin embargo, esto es relativo, porque cualquiera puede tratar de realizar un madruguete, y si no levantan una construcción, sí podrían destruir parte del sitio, y eso sería irreparable”, subrayó.

El investigador en Arqueología y docente de la Preparatoria 20 de la UdeG, maestro Erick González Rizo, recomienda que con infraestructura mínima, mobiliario informativo y reforestación de la zona, el terreno podría estar óptimo para que sea un espacio público y un lugar que pueda ser visitado por cualquiera.

“El sitio merece preservarse, quizá bajo un esquema recreativo y urbano. Proponemos que se recupere como áreas verdes para el uso de los mismos vecinos y, en especial, preservando los montículos como una reserva de investigación a futuro. La arqueología, como toda ciencia, avanza y no sabemos, en un futuro, qué técnicas puedan desarrollarse”, explica.

La iniciativa de preservar los montículos bajo tierra y hacer de la zona un parque cultural es una propuesta en la que también coincide el arqueólogo Otto Schöndube, quien en los años 70 trazó el polígono de protección de El Grillo.

“Las estructuras de El Grillo están hechas de adobe; entonces, si lo exponemos a la intemperie, con la lluvia desaparecerían, tendríamos que cubrirlo con techo o poner capas superiores. Lo mejor sería que El Grillo quedara como un área de tipo parque, donde se juegue futbol y que los montículos sirvan como gradería. Cuando ya se decida explorar las estructuras, que se rodee el montículo con una barda y la gente pueda verlo. La idea es que quede como un parque útil para la gente”, dijo en entrevista para Prensa UdeG en junio de 2017.

PELIGROSO  USO DEL TERRENO

Los presuntos propietarios han dividido en dos la zona arqueológica con basura industrial: la parte más extensa, ubicada del lado oriente, actualmente es ocupada por camiones de carga y tráileres identificados por la empresa SUE Transporte Especializado. A la par instalaron una caseta de vigilancia donde un guardia se encarga de dar paso a los vehículos. Dicha empresa, incluso, exhibe sus vehículos en su página de Facebook, donde se aprecian los montículos de El Grillo.

El peso de los tráileres, así como la existencia de grandes contenedores al interior de la zona, preocupa a González Rizo, quien asegura que debajo de la superficie pueden existir más tumbas de tiro, lo que provocaría un colapso.  

Por otro lado, la parte del terreno que colinda con Periférico y la calle General Juan Domínguez es utilizada por ladrilleros para el almacenamiento y distribución de material. Es en esta área donde en septiembre de 2018 hubo un derribo masivo de árboles.

 

 

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