Mudez (cuento) | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Domingo 13 de Enero, 2019

Mudez (cuento)

Mudez (cuento) | La Crónica de Hoy - Jalisco

Sé que no puede decir palabra, se ha quedado muda y no tiene otro remedio que dejarse delinear los labios. No me lo tome a mal pero todavía no aprendo a maquillar como yo quisiera; usted mire a su alrededor y vea si no he practicado.

Este color carne es muy discreto y le va a sentar mejor; pues el rojo que acostumbraba, no le quedará en esta ocasión tan importante. No se preocupe, sé que no puede parpadear como lo hacía antes y ahora que le aplique el rímel y delinee sus ojos le prometo no estropearle sus párpados. Deje quitarle la luz blanca para aplicarle al natural, el rubor en sus mejillas.

Tranquilícese, no se ponga tensa, cambie esa cara de tristeza. ¿Le gustan estos aretes? Lo más conveniente en estos momentos es que no hable mucho y escuche mis consejos hasta que vengan por usted. Después, podrá resignarse a no oírlos más. ¿Me oyó? Para su cabello tengo esta ampolleta, que hace maravillas. Su cabello teñido quedará tan sedoso que no necesitará entintarse, ni peinarse nunca más.

No me ponga esa cara. Ahora le haré una sonrisita. Usted sabe que la belleza cuesta. Sólo unos cuantos piquetitos y nada más.  Compárelo con todo lo que le ha ocurrido en su vida Ya sé, no necesito que me cuente. Su mirada en la niña lo dice todo, es como ver por un caleidoscopio del tiempo, lleno de pasajes diversos. No se me asuste. Sólo veré los que en estos momentos resulten convenientes. Hoy en día los mechones están muy de moda. ¿No cree? Esto que hago es parte de mi rutina diaria. A veces no es fácil, pero clientas como usted, tan guapas y parlanchinas, no suelen frecuentar estos lugares tan a menudo. Anímese le obsequiaré unos minutos extras de mi trabajo. Cuando termine, sentirá inmediatamente el alivio, la libertad, como si le crecieran  alas de sus omóplatos y soltara toda preocupación o tensión. Mire su cara en el espejo, se ve profundamente emocionada.

Relájese un poco más, ya casi terminamos; pues ni bien aplique este espray fijador en su rostro, se desvanecerán años de numerosas líneas de expresión. Pero por favor, no insista en mirar el reloj; deshágase por un momento, de esa larga lista de deberes impostergables y horarios extenuantes. Sí, ya sé, sus días han sido como cruces e insisten en oprimirle el pecho. Linda, hágame el favor de no ser tan impaciente; ya vi que tiene el síndrome de piernas inquietas.

En unos segundos más, usted sentirá la sensación de un constante presente que no termina, la ligereza de un viaje sin retorno hacia la eternidad misma; desde donde usted podrá contemplar mi trabajo sin reservas.

Ponerme los guantes, cortarle la yugular, abrir paso a sus sentimientos reprimidos; dejar rodar tres y medio litros de sangre y por otros tantos de formol. Limpiar el vientre, cerrar, maquillar los gestos y las huellas de la enfermedad, del suicidio, del posible accidente.  Cien pesos por embalsamar su cuerpo señora.

 

(Colaboración especial de la Escuela de la Sociedad General de Escritores de México, SOGEM, para La Crónica de Hoy Jalisco)

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