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Facebook Twitter Youtube Lunes 21 de Enero, 2019

Hidalgo: núcleo del huachicol durante estrategia de AMLO

Hidalgo: núcleo del huachicol durante estrategia de AMLO | La Crónica de Hoy - Jalisco

Mientras la administración lopezobradorista aplicaba su estrategia contra el robo de combustible en todo el país, el estado de Hidalgo se convirtió en el núcleo geográfico de esta actividad…

Aunque su incidencia había repuntado desde 2017, fue durante las tres primeras semanas de este enero cuando el huachicoleo alcanzó en la entidad récords históricos, al grado de concentrar la tercera parte de las tomas clandestinas registradas por Petróleos Mexicanos.

El año pasado, por primera vez, Hidalgo desplazó a otros estados como Guanajuato y Puebla y se convirtió en el número uno en tomas ilegales, con 2 mil 121, un promedio de 5.8 fugas clandestinas al día. Acaparó el 14 por ciento de los incidentes.

Sin embargo, durante los primeros 20 días de enero, ya aplicándose la formula de AMLO, los reportes se desbordaron a 164 tomas, 8.2 en promedio al día, un nivel jamás referido en los anales de Pemex.

En el resto de las entidades se documentaron descensos, conforme a las cifras oficiales, pero no en territorio hidalguense…

“El huachicol se metió hasta el tuétano del pueblo”, reconoció Lucero Rufino, cuyo padre, Plácido, se encuentra desaparecido tras la explosión del pasado viernes en Tlahuelilpan, su ciudad natal:

—¿Su padre se dedicaba al huachicoleo?

—No, él vendía comida. Ya se sabía que en la región mucha gente se dedicaba a eso, pero a él no le gustaba, siempre decía: para qué arriesgarse por unos cuantos litros.

—¿Por qué fue ese día a la toma?

—Pienso que por la presión de que no había combustible, por las filas largas, quería conseguir algo de combustible.

—¿Por qué se extendió tanto el huachicoleo en los poblados?

—Por ganar dinero fácil, la daban más económica, vendían mucho y se hacían rápido de dinero. La cosa se descontroló desde mediados del año pasado, y cada día había más huachicoleros.

Crónica entrevistó a diversas personas afectadas por la tragedia de Tlahuelilpan, para preguntarles en torno al boom del robo en los últimos tiempos. Todos negaron la participación de sus familiares en esta actividad, aunque sí admitieron la práctica generalizada en la región de pinchar ductos para hurtar combustible.

Alejandro, sobrino político de Marco Antonio San Juan, de 30 años, también desaparecido, contó: “Él trabajaba de panadero en una comunidad a 20 minutos de donde estaba el ducto, se había comprado un carrito viejo y andaba necesitado de gasolina, pero no era huachicolero”.

—¿Desde cuándo comenzaron a tener noticias del robo de combustible en los pueblos cercanos?

—Ya tenía rato, como un año. Han estado metidos muchos chavos con familias desintegradas, a quienes no les gustaba trabajar y encontraron en esto una forma sencilla de ganar dinero. Ellos mismos comenzaban a jalar a otros chavillos, y así se hizo más grande la red, ya todos los chamacos querían dejar la escuela y ser huachicoleros.

Sobre Marco, describió: “Era de escasos recursos, pero tenía su terrenito y una casita de lámina. Ese día, uno de los tíos me encontró en el camino, ya iba todo quemado, pero alcanzó a decirme: ve y saca a mi hermano, pero ni cómo ayudar”.

En 2016, Hidalgo era uno de los estados con menos tomas: ni una al día, en promedio (.9). Considerando este antecedente, el robo de combustible se disparó 900 por ciento hacia el arranque de este año…

Los reportes del delito en el estado, han abarcado 26 de sus municipios (de 84), donde vive el 42 por ciento de su población.

Sergio García, cuñado de los desaparecidos Marco Alfredo y Jonathan Calva, de 24 y 27 años, originarios de Mixquiahuala (a 15 minutos de la explosión), narró a este diario: “Jonathan era maestro de primaria y daba clases hasta Tepeji del Río, sí requería gasolina; y Marco trabajaba en al campo y tenía un taller de talachas, fueron ahí porque en las redes se viralizó que había combustible gratis”.

—¿Era común saber de tomas clandestinas?

—Desde hace algunos meses se anunciaban hasta en la radio, en una estación de acá que se llama Super Stereo, cada vez más y más. Fue una conjugación de todo: falta de oportunidades, pero también de valores y de ganas de trabajar. Sí había muchos jóvenes, pero también niños, señoras, ancianos, campesinos, todos…

 

 

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