Green book: cuando la amistad puede transformar el corazón | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Viernes 08 de Febrero, 2019

Green book: cuando la amistad puede transformar el corazón

Green book: cuando la amistad puede transformar el corazón  | La Crónica de Hoy - Jalisco

Peter Farrelly, conocido por hacer bodrios chistosones como Una pareja de idiotas (1994), Loco por Mary (1998, —lo más decente—), Irene, yo y mi otro yo (2000) y Amor ciego (2001), regresa a las salas de cine con Green book: Una amistad sin fronteras.

Una nueva comedia, que curiosamente tiene mucho de lo peor que han tenido sus filmes mencionados: escenas y temas clichés, personajes estereotipados, situaciones políticamente correctas y un moralismo perturbador.

Después de todo eso resulta curioso hacerme la pregunta de ¿por qué diablos me gustó tanto? Claro. Con el paso de los años Farrelly ha tenido que aprender dos cosas importantes del cine: lo que importa es cómo lo cuentas y eso que cuentas debe ser contado con mucho corazón. A partir de ahí ocurre el milagro emocional que puede generar una historia sobre una amistad más poderosa que los prejuicios raciales.

El filme se desarrolla en los años 60. Cuando Tony Lip (Viggo Mortensen), un rudo italoamericano del Bronx, es contratado como chofer del virtuoso pianista negro Don Shirley (Mahershala Ali), durante una gira de conciertos por el Sur de Estados Unidos, deberá tener presente El libro verde, una guía que indicaba los pocos establecimientos donde se aceptaba a los afroamericanos.

Son dos personas que tendrán que hacer frente al racismo y los prejuicios, pero a las que el destino unirá, obligándolas a dejar de lado las diferencias para sobrevivir y prosperar en el viaje de sus vidas.

Y es que esta película, a diferencia de las terribles experiencias que nos hizo pasar Farrelly en anteriores ocasiones, no se conforma con sólo hacer bromas simplonas para acompañar una historia cómica de calidad industrial, en este filme el director ocupa el humor para humanizar a los personajes, para amenizar la narrativa y para enfatizar la potencia de la reflexión racial.

Desde luego que evoca a Paseando a Miss Daisy (1989), esa bonita historia de amistad entre una viejecita de mal carácter y su amable chófer, sin embargo en Green book los caminos que toma la historia despiertan una identidad propia para el filme, porque nos muestra una sinceridad que ablanda el corazón.

No es sólo un filme sobre la amistad, sino también sobre hasta dónde nos alcanza el talento, sobre el valor que tiene en la sociedad, sobre la valentía que puede haber al estar en un lugar en el que no se quiere.

La historia de Green book nos hace sentir emociones que probablemente sintieron algún día leyendas musicales como Nat King Cole o Ray Charles (por cierto la música es uno de los grandes aciertos);  Mahershala Ali se consolida como uno de los grandes talentos de los últimos años y Mortensen sigue siendo un tipo con el que es fácil conectar.

Green book nos hace darnos cuenta que los prejuicios no son más que las heridas propias de nuestro corazón.

 

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