¡Queremos pulques y sones! - Diego Ramos Koprivitza | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Viernes 15 de Febrero, 2019
¡Queremos pulques y sones! | La Crónica de Hoy - Jalisco

Diego Ramos Koprivitza

¡Queremos pulques y sones!

La tarde es calurosa y un joven veracruzano se sube al transporte urbano para cantar unos sones. “Cuando yo tenía dinero me decían don Nicolás, hoy que no tengo nada me dicen Colás nomás” rezaba la canción aligerando considerablemente los humores citadinos y el cansado trayecto bajo el sol.

Fueron suficientes dos melodíasde este anónimo músico jarocho para generar sonrisas entre los viajantes y para dejarme pensando en los pocos espacios que tenemos en la ciudad para relacionarnos con el folclor mexicano. Ahí está el son como primer ejemplo.

El lugar inmediato al que viajó mi mente fue a un pequeño espacio escondido en las entrañas del barrio del Santuario, La Pulcata. Ahí, hace unos años bebía un curado de guayaba acompañado de unos deliciosos sones que llegaron de improvisto con todo y zapateado. Un acto espontáneo, natural, alegre.

Las guitarras y las voces resonaban en ese lugar, auténtico, lleno de recuerdos, pequeños objetos que han pasado de mano en mano hasta llegar a sus paredes y repisas. Una pulquería, sí, pero también unaentidad artística que gira en torno a la milenaria bebida mexicana, el pulque y todas sus dimensiones, la más importante de ellas, la social.

La Pulcata es un centro cultural, aunque su licencia municipal diga otra cosa; un bastión de lo autóctono, una resistencia que se ha enfocado en preservar tradiciones, en generar comunidad, en difundir lo que la gran urbe le ha ido quitando poco a poco a los mexicanos.

El ánimo festivo, la necesidad de expresarse a través del canto, de las risas y las jarras de aguamiel que pasan entre sus sillas y bancos, son lo que han configurado la esencia de este espacio que ha adolecido de la poca congruencia gubernamental.

Tras haber sido clausurados hace unos pocos días (la segunda vez en sus 12 años de vida) por tener música en vivo, sus gestores han manifestado su molestia. Y no es para más, ya que, según el reglamento de giros comerciales, en su artículo 58, en una pulquería no está permitido ni siquiera bailar.

Se trata de un lugar que mantiene viva una zona donde pocos comercios han sobrevivido a las taladradoras y cierres viales, víctimas de las eternas obras de la Línea 3 del Tren Ligero.

Es entonces que La Pulcata lanzó una carta abierta dirigida al alcalde de Guadalajara Ismael del Toro donde se pide coherencia yse reivindica el papel que tiene este espacio en la sociedad tapatía.

Detrás de esta pulquería hay unos estudiosos del pulque y suslazos sociales, culturales y gastronómicos que les han valido libros, investigaciones y hasta reconocimientos. En este local se puede degustar esta (insisto, riquísima)bebida, pero también se puede encontrar a una grupo de artistas, músicos, poetas y folcloristas que constituyen una parte importante de la comunidad cultural local.

Es cierto, el reglamento dice claramenteque la música en vivo no está permitida en este giro comercial, pero por otro lado este lugar ha dado vida a nuestras tradiciones.

Su persistencia es necesaria en este tiempo donde por mera suerte uno puede escuchar un son veracruzano en el camión.

@DiegoKoprivitza

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