En México, 6 de cada 10 niños son disciplinados con violencia: investigadora de la UNAM | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Lunes 29 de Abril, 2019

En México, 6 de cada 10 niños son disciplinados con violencia: investigadora de la UNAM

En México, 6 de cada 10 niños son disciplinados con violencia: investigadora de la UNAM | La Crónica de Hoy - Jalisco

La mayoría de las familias mexicanas todavía recurre a diferentes formas de violencia física para educar o disciplinar a sus niños. Así lo ha documentado la investigadora de la Escuela Nacional de Trabajo Social, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Gabriela Ruiz Serrano, quien ha dedicado años a analizar las diferentes formas de violencia doméstica que padecen los menores de 14 años en este país.

La universitaria mexicana afirma que, además del maltrato disciplinario, muchos niños y adolescentes en este país sufren otros tipos de violencia como la migración no acompañada, la explotación laboral infantil y la trata de personas.

En México, uno de cada dos ha sufrido presión psicológica por algún miembro de la familia y uno de cada 15 ha recibido alguna forma severa de castigo, según los datos de trabajo de Gabriela Ruiz Serrano, de la ENTS-UNAM.

La experta en atención a niños y adolescentes alertó que la niñez mexicana enfrenta entornos cada vez más difíciles tanto al exterior como el interior de sus hogares, pues mientras dentro de la familia viven una violencia sistematizada, también son vulnerables a variables sociales agresivas.

El 25 de abril se conmemoró el Día Internacional de la Lucha contra el Maltrato Infantil,  y en ese contexto Ruiz Serrano indicó que según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, uno de cada tres mexicanos es menor de edad, la mitad de ellos vive en pobreza y los estados que registran mayores índices de violencia hacia ellos son Guanajuato, Tamaulipas, Quintana Roo y Tlaxcala.

DISCIPLINA VIOLENTA. El Informe Anual 2017 de la Organización de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señala que en México nueve de cada 10 niños que hablan alguna lengua indígena son pobres; 80 por ciento de los infantes no alcanza los conocimientos requeridos en su nivel educativo y más de cuatro millones no acuden a la escuela; 65 por ciento no tiene acceso a libros infantiles y ocho de cada 10 agresiones contra ellos ocurren en la escuela y en la vía pública.

La disciplina violenta en el hogar es un concepto amplio que abarca múltiples formas, por lo que su diferenciación es más compleja, pues no sólo hacen uso de ella los padres y tutores, sino hermanos, abuelos y tíos, entre otros.

Ruiz Serrano indica que uno de los problemas es que hay una perspectiva ‘adultocentrista’, que coloca a los pequeños en condiciones de inferioridad, que de alguna manera han legitimado los estilos de crianza que hemos repetido generacionalmente, dijo Ruiz Serrano.

Uno de los imaginarios más cotidianos es que una nalgada a tiempo siempre es necesaria, porque creemos que el golpe transforma el comportamiento; sin embargo, los estudios dan cuenta de lo contrario: “el golpe no corrige el comportamiento, se instala en la memoria y hace proclive a repetir estos patrones de violencia, pues hay un impacto a nivel neurológico cuando éste se da de forma sistemática”, enfatizó.

Por mucho tiempo se pensó que el maltrato infantil se vivía sólo en el ámbito doméstico y se asociaba a los abusos físico, sexual y psicológico.

“En los hogares se somatiza la violencia que se vive en el tejido social, y los niños, además de verse sometidos a esta situación, también viven maltrato de carácter estructural como la migración no acompañada, los atropellos en instituciones de acogimiento residencial, y la trata de personas con fines de trabajo, abuso sexual y pornografía”.

Esta situación se sigue multiplicando y agudizando, con impacto en la niñez y la sociedad en general, destacó la experta en modelos de intervención del trabajador social.

Ante la situación, es necesario no aplicar el uso y abuso de la violencia física y psicológica en los patrones de crianza, pues al ofrecer medidas de seguridad, los niños gozarán de mejores contextos.

Ruiz Serrano remarcó que se debe tener presente que este problema no se reduce sólo al contexto familiar, pues los pequeños se desenvuelven en otros espacios como la escuela, los parques, la comunidad y los medios de comunicación.

“Debemos entender que son seres con capacidad de decisiones y quitarnos la idea de que el golpe contribuye a una buena crianza, porque no es así”. 

De acuerdo con cifras oficiales, hasta 2009, el 34.88 por ciento de habitantes de escasos recursos son menores de edad. En este universo, el 61.07 por ciento vive en pobreza y el 26.14 en pauperización extrema. De ellos, el 16.5 por ciento pertenece a familias con un ingreso promedio de dos salarios mínimos.

Desafortunadamente, no se han unificado esfuerzos en favor de la infancia y su atención, advirtió Ruiz Serrano.

En lo que respecta al maltrato, el DIF nacional ha registrado hasta 49 mil 850 denuncias por agresiones cada año.Por su parte, la Clínica de Atención al Niño Maltratado, del Instituto Nacional de Pediatría, notificó que de cada 10 infantes violentados solamente se tiene conocimiento de un caso.

Conceptualmente, la familia es la responsable de proveer a sus integrantes de un escenario y condiciones de crecimiento acordes a sus necesidades. No obstante, cuando ésta no se encuentra posibilitada para la tarea, es responsabilidad del Estado asumir el cuidado y crianza del pequeño a efecto de proveerle lo necesario para un desarrollo biopsicosocial adecuado.

Derivado de las problemáticas que se han presentado y de una estrategia para afrontar el fenómeno, se creó la Ley General de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, aprobada el 4 de diciembre de 2014. En ella se establece la contribución de las estrategias públicas en la formación física, psicológica, económica, social, cultural, ambiental y cívica de los infantes.

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