Universitarios y maestros de las escuelas que creó y sepultó Morena narran su drama a Crónica | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Martes 07 de Mayo, 2019

Universitarios y maestros de las escuelas que creó y sepultó Morena narran su drama a Crónica

Universitarios y maestros de las escuelas que creó y sepultó Morena narran su drama a Crónica  | La Crónica de Hoy - Jalisco

Para anular las nueve universidades y 19 ­carreras creadas con aportaciones de sus legisladores en 2016, Morena liquidó las asociaciones civiles que les dieron sustento legal.

Con esta decisión, realizada ante notario público, todo el patrimonio de las escuelas fue cedido y concentrado en otra asociación denominada Programa de Escuelas Universitarias, el cual, a su vez, fue absorbido por el Programa de Universidades para el Bienestar Benito Juárez (UBBJ), del actual gobierno federal.

La maniobra ha dejado a la deriva a cientos de estudiantes de escasos recursos, algunos de los cuales, después de tres años en las aulas, se alistaban ya para su proyecto de tesis y titulación.

Raquel Sosa, coordinadora de las UBBJ y quien también encabezó la iniciativa de los colegios morenistas, canceló los semestres, despidió a los profesores y obligó a los alumnos a comenzar de nuevo una carrera —incluso distinta a la cursada y con el aval de un organismo internacional llamado Crefal— o a intentar la revalidación de algunas materias e ingresar a otra institución.

El problema se acentuó en la Normal José Santos Valdés, de Xochimilco, y en la Escuela de Ingeniería Heberto Castillo, de Tláhuac.

Crónica tuvo acceso al audio de la reunión entre Sosa y una comitiva de jóvenes afectados de la Normal, desarrollada hace días en Palacios Nacional. La funcionaria explicó ahí la operación legal.

“El ser una asociación civil nos permitió que, en un momento político muy agresivo hacia nosotros, pudiéramos sobrevivir, hubo intentos de la SEP y otras fuerzas de bloquear las escuelas”, refirió en alusión al surgimiento.

“Pero la asociación civil se liquidó, ya no existe, fue notariada, y todo se entregó a la asociación Programa de Escuelas Universitarias”, continuó.

—¿Se liquidaron todas las asociaciones de las escuelas? —le preguntó una estudiante.

—Todas, pero ahora la que les incumbe es la Normal José Santos. Todos los bienes de la escuela, sin excepción, forman parte ahora de este Programa, y eso incluye biblioteca, archivos,  muebles, sillas, mesas, todo fue donado por los diputados, no hay patrimonio propio, el lugar rentado lo abandonaremos.

E insistió: “De ahora en adelante el patrimonio de las escuelas: terrenos, instalaciones, pasan al patrimonio de la SEP, no son escuelas privadas sino públicas”.

Sosa pidió a los chicos decidir entre inscribirse a las UBBJ, con nuevos programas y carreras, o tratar, por su cuenta, de ser considerados —vía un examen— para la Benemérita de Maestros, “que está en completa decadencia, pero sería con base a sus conocimientos y hasta agosto”, advirtió.

Sobre los programas de la SEP para la formación docente, comentó: “Han sido muy empobrecedores los planes de estudio de 2012 y 2018, muy mediocres”.

En el encuentro, hubo diversas expresiones estudiantiles, una de las cuales cuestionó: “Morena nos dijo que íbamos a estar bien, creímos en esa promesa, que nuestros estudios no serían en vano, por favor respeten este ideal”.

ENGAÑOS. “¿A qué persona coherente se le ocurre cerrar escuelas tras la crisis provocada por la reforma peñista y dejar a estudiantes en total desamparo? Había muchachos que caminaban todos los días dos o tres horas para llegar a la escuela, venían de las orillas de Milpa Alta o de Ecatepec”, cuenta Irma Ávalos Tenorio, maestra de la Normal José Santos Valdés.

—¿A qué aspiraban sin el aval de la SEP? —se le pregunta.

—Estaba en trámite. Si hubiera ganado alguien distinto a López Obrador, los egresados estaban condenados a presentar el examen ante Ceneval, para entrar a trabajar, pero en el momento en que llegó AMLO, tenían esperanza de que se reconocieran sus estudios, y salió peor.

Según Ávalos, los maestros ganaban 200 pesos la hora. La infraestructura constaba de un edificio alquilado con 8 salones y una biblioteca constituida por donaciones. “Estábamos creciendo como la espuma”.

Otro de los profesores: Aldo Sosa, señala: “En la página web del Crefal dice que las Universidades Benito Juárez estarán en instalaciones antisísmicas, que tendrán comedor e internado, ¿y eso dónde está? Dice Raquel Sosa que los planes de la SEP son una porquería, ¿por qué no dijo eso hace tres años, cuando coordinó las escuelas de Morena y le interesaban los votos de los jóvenes?”.

En medio de la controversia, están las historias…

Adrián Carmona, de 26 años, había pasado ya al cuarto semestre de ingeniería en computación, en la escuela Heberto Castillo, hoy suprimida.

“Un día hablamos a Crefal y comenzaron a echarse la bolita… ¿Por qué nos hacen esto?, le preguntamos a la coordinadora, y respondió que eran órdenes de arriba, y que la única oportunidad era comenzar otra carrera. Tómenla o déjenla, dijo”.

Cuando terminó el Cetis, en 2012, Adrián abandonó los estudios por falta de recursos. Encontró trabajo en un restaurante de comida oriental y después en una tienda de conveniencia. Fueron cinco años de vida laboral…. “Como me fui a vivir con mis abuelos, en la delegación Álvaro Obregón y mis gastos eran pocos, logré juntar cerca de 100 mil pesos en esos 5 años”, narra. Pero a mediados de 2017, una tía, promotora del voto morenista, le platicó de las universidades subsidiadas por el partido: “Ándale, son gratuitas”.

“Y sí, no cobraban nada, pero sí había que gastar lo de los pasajes, yo vivía a más de dos horas y tenía que ayudar a los abuelos para la comida y lo que se fuera necesitando. Se fueron todos los ahorros”, dice el joven.

“Lo que más me duele es que la mayoría de mis compañeros desertaron, que ya hasta quitaron el nombre de Heberto Castillo y que muchos maestros nos abandonaron porque les ofrecieron hueso en las Benito Juárez, aunque también comprendo que no les pagaban desde marzo del año pasado”.

Josune Hernández, de 25 años, habla con nostalgia de la Normal José Santos, donde estudiaba desde el año pasado: “Era una excelente escuela, con maestros entregados, que dejaban buenas lecturas. Estaba muy emocionada de entrar al siguiente semestre”.

—¿Por qué?

—Porque íbamos a tener prácticas de observación, ya tenía todo preparado: dinero apartado para el uniforme, porque te piden  traje para ir a las prácticas y tener el porte de normalista; también tuve que ahorrar para la computadora, porque ya era necesaria para los trabajos. Pero vinieron los engaños…

—¿Engaños?

—Nos pidieron entrar al portal de Crefal para inscribir documentos como certificado de bachillerato, CURP e INE, según dijeron era para recibir una beca de 2 mil 400 pesos. Yo ni siquiera sabía qué era Crefal, hasta que cerraron la escuela. Fueron semestres que nos costaron dinero, desvelos, sacrificios de nuestros padres, hambres…

—¿Qué sigue para ti?

—Incertidumbre. Ya es mayo y las universidades Benito Juárez no tienen ni programa de estudio. Hablar con Sosa es como hablar con la pared. Yo voté por AMLO y me siento traicionada. Mis amigas están buscando trabajo de lo que sea. Íbamos a ser maestros, y nos quedamos en la calle…

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