La guerra fría o la vida como un proceso de demolición | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Martes 02 de Julio, 2019

La guerra fría o la vida como un proceso de demolición

La guerra fría o la vida como un proceso de demolición | La Crónica de Hoy - Jalisco
El contexto histórico que envuelve esta obra está inspirado en la época en la que Villoro vivió en Berlín. (Foto: Cuartoscuro)

Para Juan Villoro, Premio Crónica, una sola frase define la esencia de su puesta en escena La guerra fría, que llegará al Museo Tamayo el próximo 6 de julio, con la intención transformar el espacio convencional de las piezas al crear una conexión entre teatro, museo y espectadores: “La vida es un proceso de demolición”.

El escritor ha tomado la inspiración de dos principales fuentes. Por un lado de una instalación Autodestrucción 8, que creó el artista plástico Abraham Cruzvillegas, construida con discos de vinil, zapatos, cajas, botellas de cervezas, volantes de auto, radios viejas, entre otros objetos antiguos. Por el otro la concepción de las emociones en los años 80.

“Se ubica en los años ochenta cuando mucha gente extranjera se instaló en Berlín, había edificios abandonados, sobraban edificios, la gente organizaba su vida recogiendo cosas de la calle, nos pareció que esta obra de Cruzvillega era la indicada porque también se cuenta una relación de amor, y este espacio es una metáfora de todo aquello que vamos ­desechando en la vida, pero al mismo tiempo nos conforman y que de pronto podemos resignificar y convertir en algo entrañable”, comentó Juan Villoro.

El escritor y dramaturgo abundó en el contexto histórico que envuelve esta obra que escribió inspirado en la época que vivió en Berlín: “Es el contexto de guerra fría, es la que está rodeando la obra, pero la verdadera guerra fría que ocurre en la obra es la que se da en esta pareja, esta discusión eterna de quiero estar contigo, pero no puedo”, dijo.

La guerra fría se ubica en el Berlín Occidental en tiempos del Muro. La acción transcurre entre 1982 y 1984. Dos mexicanos, un músico de rock (El Gato), interpretado por Mauricio Isaac, y una actriz (Carolina), a quien da vida Mariana Gajá, se han instalado ahí siguiendo las huellas de David Bowie y Lou Reed, que pocos años antes habían dado rango mítico a la ciudad. La trama sigue ocasionalmente el disco Berlín, de Reed. En la ciudad dividida, corteja la destrucción de las drogas y confunde la agresividad con la pasión. La verdadera “guerra fría” ocurre entre ellos, pero ambos deciden perderla para seguir unidos.

Bajo la dirección de Mariana Giménez, la puesta en escena tiene una particular conexión con la actualidad, pues, al estar ambientada en tiempos del Muro de Berlín, invita al espectador a hacer una reflexión sobre los muros de los que se habla en México; sin embargo, lo hace cuestionando sobre los muros internos.

“La frontera, de esta ciudad dividida. vale la pena pensar en muros ahora que México está amenazado por la construcción de un muro al sur de los Estados Unidos, pero también vale la pena pensar los muros interiores que tenemos para los otros”, dijo.

Sobre la obra Autodestrucción 8, de Abraham Cruzvillegas vale la pena decir que es una pieza plástica que sirve de escenario para la batalla entre los protagonistas. La pieza fue creada en el 2015, para ser presentada en Corea del Sur, pero gracias a un programa de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), llegó al acervo del Museo Tamayo.

“Lo que me pareció interesante de esta puesta en escena es que teníamos que inventar el espacio teatral, eso gracias al Museo Tamayo fue posible, se creó un espacio inédito. Algo nuevo, donde dialogara el texto y el teatro con una belleza plástica. Las obras de Abraham Cruzvillegas viajan por la realidad y parecen estar en estado de instalación permanente, es como si el arte te enseñara a ver la realidad de otra manera”, dijo Villoro.

“Nos pareció que el marco de la obra podría ser la pieza de Abraham Cruzvillegas, que hizo recogiendo muchas piezas de Corea del Sur y hay como una frontera no visible entre qué es desperdicio y qué es arte, cómo se resignifican los deshechos y se convierten en otra cosa, es sobre cuál es la segunda vida que podemos dar a los objetos”, mencionó.

“De alguna manera esto habla de una relación de amor que también se ha ido destruyendo, los personajes están buscando una segunda vida para sí mismos, están juntando la pedacería de lo que han dejado y tratan de recuperar, entonces me parece que este espacio encaja de una manera extraordinaria”, concluyó.

La obra también cuenta con un pequeño escenario para la música en vivo creada especialmente para la obra por Alejandro Preisser, quien se inspiró en el disco Berlín, de Reed.

La guerra fría tendrá temporada del 6 de julio al 8 de septiembre en la Sala 4 del Museo Rufino Tamayo, con funciones los sábados y domingos a las 18:00 horas.

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