Efemérides. Un seminario en lo que hoy es el Museo Regional | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Miércoles 10 de Julio, 2019

Efemérides. Un seminario en lo que hoy es el Museo Regional

Efemérides. Un seminario en lo que hoy es el Museo Regional | La Crónica de Hoy - Jalisco

Archivo histórico de Jalisco

Fue un 9 de julio, pero de 1696, fecha en que se inició la construcción del primer edificio que sirvió de Seminario Conciliar Tridentino en la Ciudad de Guadalajara.

Cabe aclarar, como lo hace el historiador J. Jesús Jiménez, que dicho inmueble ya no existe y por tanto no corresponde, como muchos historiadores han afirmado equivocadamente, al del hoy Museo Regional del Estado, esta construcción es en realidad más reciente; su edificación data del año 1743 y en su momento sustituyó al viejo Seminario porque éste resultaba ya insuficiente para el creciente número de aspirantes.

La inquietud de fundar un Seminario en Guadalajara nació del eximio Fraile Felipe Galindo y Chávez. Obligado a observar lo dictado por el Concilio de Trento en materia de Seminarios, el primer reto que tuvo que enfrentar Fray Felipe Galindo fue ubicar un predio donde se pudiera construir el edificio que albergaría a seminaristas y profesores. Como lo exigían los cánones de la Santa Sede, todo Seminario debía estar a poca distancia de la Catedral para que los aspirantes fueran aprendiendo directamente los pasos del acto litúrgico y a la vez se familiarizaran con las ceremonias religiosas.

El lugar elegido por el Fraile no pudo ser más idóneo; era bastante conocido y céntrico, sobre él estaba una vieja y ruinosa capilla dedicada a Nuestra Señora de la Soledad; exactamente se ubicaba frente a la puerta norte de la Catedral por la Calle de Hidalgo, a un lado del hoy jardín de la Rotonda de los Hombres Ilustres. El terreno y los predios circundantes eran propiedad del Cabildo Eclesiástico, de tal suerte que se disponía de todo el espacio necesaria para la construcción.

Ahora sólo faltaba una generosa aportación para iniciar los trabajos. Y por fortuna ésta no tardó en llegar. El Canónigo Pedro Arcarazo aportó de entrada el suficiente dinero para que Fray Galindo costeara los primeros gastos, es decir, los correspondientes a la construcción de la planta baja del Seminario, en la cual, dicho sea de paso, se situarían claustro, cuartos y oficinas, o en otras palabras, los dormitorios de los catedráticos, la rectoría, las aulas de clase, además de la enfermería, el refectorio y la cocina. El segundo piso se destinaría a los dormitorios de los internos.

La construcción arrancó el 9 de julio de 1696 y concluyó en 1699; iniciaba un nuevo siglo cuando el recién inaugurado Seminario recibió a sus primeros alumnos.

Conforme pasaron los años, la Ciudad y población tapatía crecieron y con ellas las vocaciones sacerdotales; así lo advirtió el nuevo encargado de la Diócesis neogallega, Don Juan Gómez de Parada. A su llegada, el 2 de diciembre de 1736, el obispo se percató de lo reducido que resultada ya el edificio del Seminario frente al creciente número de jóvenes que solicitaban su ingreso.

Según referencias de la época, en 1742 se tenía ya el terreno para el nuevo Seminario; dicho predio no estaba en desuso, pues había en él una pequeña huerta propiedad del Cabildo Eclesiástico.

La construcción inició en 1743 y concluyó hasta 1758. El Obispo Gómez de Parada, quien propuso y promovió la edificación del nuevo Seminario no lo vio terminado ni funcionando, pues murió el 14 de enero de 1751, a los 73 años. El honor de inaugurarlo le correspondió a su sucesor al también fraile Francisco de San Buenaventura Tejada.

La época o el momento en que fue demolido el antiguo Seminario se desconoce, en cambio el que vino a remplazarlo aún permanece, en toda su hermosura barroca, engalanando el primer cuadro de la Ciudad y convertido en el Museo Regional de Jalisco.  

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