Slow web, la red a paso lento - Diego Ramos Koprivitza | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Viernes 12 de Julio, 2019
 Slow web, la red a paso lento  | La Crónica de Hoy - Jalisco

Diego Ramos Koprivitza

Slow web, la red a paso lento

Casi siete horas de uso marcaba una aplicación de mi dispositivo móvil que mide cuánto tiempo pasa uno frente a la pantalla. Siete horas. Prácticamente un tercio de mi día lo gasté navegando errante de un lado hacia otro; de Facebook a Twitter; de un sitio web al correo electrónico; de un PDF sin importancia hasta unos cuantos videos de YouTube. Siete horas.

Esto fue suficiente para darme cuenta de la frenética adicción que los móviles van creando en nosotros. La invasión progresiva. La colonización de nuestros espacios personales. La saturación de nuestros cerebros y las aún poco conocidas consecuencias a largo plazo.

Reflexionar sobre el asunto me llevó a recordar un artículo publicado por el New York Times donde un ex alto ejecutivo de Nike de nombre Erik Hagerman había dejado el mundo tecnológico de cuajo. Fue inmediatamente después de que Donald Trump ganara la presidencia, ese fue el motivo que lo llevó a desconectarse, narra el periodista Sam Dolnick.

Hagerman se refugió en el mundo rural en donde, cuenta, habla por teléfono fijo con sus amigos y familiares pidiendo de favor que no le cuenten nada sobre lo que ocurre en el mundo. «Solo reviso el reporte del clima», le confiesa al periodista.

No lee el periódico, no ve televisión, ni mucho menos discute por sinsentidos en las redes sociales. Desde 2016 no quiere enterarse de nada en absoluto más allá del pueblo en Ohio que adoptó para rehacer su vida. Erick Hagerman recuperaba, poco a poco, su humanidad. «Estoy mucho más sano a nivel emocional de lo que jamás había estado».

La historia de este rebelde del siglo 21 es una exageración quizá, pero da sentido a mi autocrítica: ¿realmente necesitaba siete horas de pantalla?

Una cosa me llevó a otra y —disculpa el adoctrinamiento— en ese periplo culpable descubrí el fantástico concepto de «slow web», la red a paso lento, esa que fundamentalmente cuestiona si realmente necesitamos saber todo lo que ocurre en cada momento de nuestras vidas, si necesitamos estar permanentemente arrojando ideas al aire y plasmándolas en nuestras apps. Internet como herramienta, así de fácil.

Por ningún motivo se trata de satanizar a Internet y los dispositivos que utilizamos para acceder. Se trata de cuestionarnos sobre lo que consumimos y cómo lo consumimos. Se trata de acordarnos sobre lo que hacíamos en nuestros tiempos muertos, cuando garabateábamos una libreta con ideas inconexas o charlábamos con la persona de junto nada más para pasar el rato.

Los entusiastas del «slow web» utilizan como analogía a la comida rápida. Esas sopas instantáneas y hamburguesas plásticas que a la larga envenenan. ¿Será que es momento de revertir el daño y cambiar nuestros hábitos en frenético mundo virtual?

El tema es complejo. Pero para todo hay tiempo, hasta para navegar de manera inteligente.

@DiegoKoprivitza

Imprimir

Comentarios