Jalisco en la Historia. Época prehispánica, conquista y colonia: La consumación de la Independencia | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Domingo 14 de Julio, 2019

Jalisco en la Historia. Época prehispánica, conquista y colonia: La consumación de la Independencia

Jalisco en la Historia. Época prehispánica, conquista y colonia: La consumación de la Independencia | La Crónica de Hoy - Jalisco

Si el gobierno de Celestino Negrete no duró más de semana y media se debió a su premura por liquidar la amenaza que representaba José de la Cruz, quien, como ya se mencionó, cosechó fama y honores gracias a su exitosa lucha contra la insurgencia local.

El respeto que le tenían los ahora oficiales iturbidistas y la esperanza que abrigó el Libertador respecto a su posible aceptación del Plan de Iguala, le facilitaron a De la Cruz su huida de Guadalajara. Pero ni su prestigio ni rango intimidaron a Negrete, a quien los historiadores califican de hombre de ideas liberales o avanzadas como lo demostró en sus actos de gobierno. Pocas fueron en realidad las acciones de gobierno que alcanzó a realizar antes de salir en persecución del general realista.

Con esta preocupación en mente, mandó publicar un bando en el que ordenaba se hiciera pública la proclama de la independencia. En cumplimiento de esta disposición, el 23 del mes en turno, volvieron a reunirse en palacio el jefe superior, la Audiencia, el Ayuntamiento y las demás corporaciones. Acompañadas de la tropa y el oficialato, las autoridades salieron, entre salvas de artillería, repique de campanas y música, con rumbo a cuatro tablados dispuestos en la plaza de armas, la plazuela de la universidad, la plaza Venegas y en la Soledad. En este último punto, según refiere Pérez Verdía, el alcalde 1°, Benito Domínguez, efectuó la proclamación en medio de una algarabía popular que estalló en aplausos y gritos festivos.

En la catedral de Guadalajara, el canónigo de Oaxaca, José de San Martín, celebró una misa de acción de gracias. En su sermón, subrayó que la lucha por la independencia tuvo un carácter religioso, decir, una de las intenciones y metas era proteger a la Iglesia de los ataques de sus enemigos.

Poco a poco, todos los pueblos y comunidades de la Intendencia tomaron partido por la independencia; la única voz disonante fue San Blas. Sus marineros, muchos de ellos españoles, se mantenían fieles a la “Madre Patria”. En la Provincia de Guadalajara era el último baluarte o reducto de la causa realista o española; para vencerlo, Negrete envió al capitán Lariz, quien, el 25 de julio, al frente de una columna, obligó a los marineros españoles a rendirse.

El Brigadier descansaría hasta asegurar el avance alcanzado en la Provincia y esto, a su forma de ver, no se lograría: “si no arrojaba a la mar a De la Cruz”[1]. Así procedió. Dirigiéndose al noroeste salió en persecución del general. El suplente de Negrete, José Antonio Andrade asumió la jefatura política superior el 26 de junio.

De la Cruz viajó de la capital tapatía hacia Jocotán y de allí partió a Aguascalientes, donde se le incorporó el coronel Revueltas con 600 hombres; el 25 de junio se encontraba en Zacatecas reuniendo nueva fuerzas y recursos. Para el 8 julio, llegó por fin a Durango y fue recibido por Diego García Conde, comandante general de las Provincias Internas de Occidente.

Negrete le seguía de cerca. El 3 julio, el Brigadier se entrevista en Villa Encarnación con Valentín Gómez Farías; personaje nacido en la Nueva Galicia y hombre destinado a jugar un papel trascendente en la política nacional durante la primera mitad del siglo XIX. De momento encontramos al futuro presidente participando activamente a favor del Plan de Iguala, proclamando la independencia en Aguascalientes y presentándose ante Celestino Negrete; quien llegó a esta villa el día 8.

El Brigadier marchó hacia Zacatecas y el 4 de agosto, ya en tierras duranguenses, establecía su cuartel general en el Santuario de Guadalupe. A pesar de que Negrete les ofreció una honrosa capitulación, a fin de evitar el derramamiento innecesario de sangre, los realistas no rindieron la plaza. Como lo comentan tanto Pérez Verdía como Alamán, los hombres del general De la Cruzdefendieron con heroísmo la capital duranguense, haciéndose fuertes en la catedral y en el templo y convento de San Agustín. La toma de este templo les dio la victoria a los independentistas. Lo atacaron el 30 de agosto; en el transcurso del combate resultó herido el propio Negrete. Una bala le atravesó la mandíbula superior izquierda cuando disparaba un cañón sobre una cerca o tapia que amurallaba el templo. El hecho enardeció a sus soldados que, con renovados bríos, retomaron la ofensiva hasta quedar dueños del baluarte realista. Al día siguiente, hondeaba la bandera blanca en la catedral. Los realistas se habían rendido. El 3 de septiembre, Negrete y Cruz firmaron la capitulación oficial de la plaza. El 6, las tropas independentistas ingresaron en la ciudad. Con este triunfo, Negrete cerró una etapa de su carrera como militar y político. Regresó a Guadalajara.

La Independencia de México se había consumado el 27 de septiembre de 1821. La nación daba sus primeros pasos vacilantes y sin rumbo. En los Tratados de Córdoba, Iturbide y el último virrey, Juan de O´Donoju acordaron que México adoptaría como forma de gobierno la monarquía constitucional y el trono del naciente imperio estaría ocupado por alguno de los príncipes de la casa real española. Se hizo el ofrecimiento pero ningún noble español aceptó. Ante esta negativa, el desenlace predecible era que el pueblo aceptara, o incluso promoviera, la coronación de Iturbide.

 

 

 

[1] Pérez Verdía Luis, op. cit. Pág.220.

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