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El Espejo Histórico: Segundo Imperio. Juárez en la presidencia III

El grupo liberal se vio enlutado ante la pérdida de tres figuras importantes: Melchor Ocampo, Santos Degollado y Leandro Valle

El Espejo Histórico: Segundo Imperio. Juárez en la presidencia III | La Crónica de Hoy

(Tercera parte)

Los liberales, seguramente, no estaban del todo confiados de su victoria sobre el Ejército restaurador; algo quedaba de él; como ya se mencionó aunque la fuerza militar de los vencidos parecía aniquilada y sus seguidores desmoralizados, el riesgo de un nuevo levantamiento conservador mantenía a los vencedores alerta y resentidos.

Pronto los focos de insurrección conservadora empezaron a ocasionarle graves problemas y sobresaltos al gobierno de Juárez.

El 3 de junio, el guerrillero LindoroCajiga, secuestró al ex ministro de Relaciones Exteriores, don Melchor Ocampo; quien retirado de momento de la política, se había domiciliado en su hacienda de Pomoca, en el Estado de Michoacán; sus captores lo condujeron a Tepeji y lo presentaron ante Zuloaga; sin quedar claro quién dio la orden si el proclamado presidente o el propio Márquez, Ocampo acabó sus días ante un paredón de fusilamiento(De Arrangoiz , 2000, pág. 450).

Los tres poderes de la Unión reaccionaron con disgusto e indignación. La Cámara de diputados debatió sobre el asunto y le dio prioridad. El presidente tampoco se quedó de brazos cruzados y expidió, el 5 de junio de 1861, un decreto que señalaba que quedaban fuera de la ley y de toda garantía en sus personas y propiedades: Félix Zuloaga, Leonardo Márquez, Tomás Mejía, José María Cobos, Juan Vicario C y Manuel Lozada. El que le diera muerte a cualquiera de ellos recibiría una recompensa de diez mil pesos, y en el caso de estar procesado por algún delito, sería indultado de la pena que conforme a las leyes se le debiera aplicar (AHJ Colección de bandos Pedro Ogazón, 18 de junio de 1861).

Ante los representantes del pueblo o Congreso se presentó quien fuera el jefe militar máximo de las fuerzas liberales, el general Santos Degollado; quien se encontraba inhabilitado y puesto a disposición de las autoridades por un trato mal concertado con Mr. Mathew, en septiembre del año pasado.

Degollado, como buen soldado de la República, pidió licencia a los diputados para ir a vengar la muerte de Ocampo (Rivas Palacio, 1981, pág. 462). Conmovidos por la petición del general, el Congreso aceptó con gusto su ofrecimiento.

El día 15, ya de vuelta con ropas militares y espada al cinto, el “Héroe de las derrotas” marchó al frente de una fuerza que se desplazó por el Lerma; la cual debía proteger el paso de tropa y armamento que saldrían de la capital al mando del coronel O´Horán. Posicionándose en el llano de Salazar de allí ocupó después las montañas de su izquierda; con este movimiento pretendía evitar que el convoy fuera atacado por aquel flanco; pero no le resultó y su infantería terminó siendo sorprendida por Ignacio Buitrón; quien, conocedor del terreno aguardaba en una posición ventajosa. Con su columna dispersa, Degollado quiso poner orden entre sus soldados; en su desesperado esfuerzo una bala le pegó arrebatándole la vida. Su cadáver fue recogido por el general conservador Gálvez… (Rivas Palacio, 1981, pág. 462).

         Estas dos muertes no serían las únicas que enlutarían al grupo liberal; el día 23 el general Leandro Valle perdía ante las huestes de Márquez y Gálvez en el Monte de las Cruces; el general había peleado con valor pero esto no le valió la indulgencia de sus captores, Márquez ordenó sin ningún miramiento su fusilamiento(Rivas Palacio, 1981, pág. 462).

 

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