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Los grandes ecosistemas colapsarán más rápido de lo estimado

Estudio de universidades británicas revela que Amazonas se convertiría en una sabana dentro de 50 años y arrecifes de coral de El Caribe se modificarían en 15

Los grandes ecosistemas colapsarán más rápido de lo estimado | La Crónica de Hoy

El trabajo analizó datos sobre las transformaciones de 40 ambientes naturales en la tierra y en las aguas.

Los grandes ecosistemas del planeta, como las selvas tropicales y los arrecifes de coral pueden colapsar a un ritmo significativamente más rápido de lo que se pensaba hasta ahora revela un estudio que publicado ayer en la revista Nature Communications.

El artículo señala que la selva amazónica y los arrecifes coralinos del Caribe sufrirían un colapso y desaparecerían en pocas décadas si se supera un determinado punto de no retorno, señalan investigadores de universidades británicas, quienes diseñaron un modelo para analizar la evolución de ecosistemas especialmente vulnerables a partir de datos obtenidos de 4 ámbitos terrestres, 25 marítimos y 13 de agua dulce.

Según su análisis, el Amazonas puede convertirse en un ecosistema similar a una sabana, con árboles y hierba, en un periodo de tan sólo 50 años, y los arrecifes de coral de El Caribe colapsarían en sólo 15 años.

Científicos de la Universidad de Southampton, la Escuela de Estudios Orientales y Africanos y la Universidad de Bangor, todas en Reino Unido, estudiaron datos sobre las transformaciones de 40 ambientes naturales en la tierra y en las aguas. Estos varían en tamaño desde pequeños estanques hasta el ecosistema acuático del mar negro.

Estos datos han sido recopilados de publicaciones científicas, informes institucionales y bases de datos en línea sobre cambios de régimen y umbrales.

El equipo descubrió que si bien los ecosistemas más grandes tardaron más en colapsar, debido a su gran tamaño, la velocidad a la que ocurrió la transformación fue significativamente más rápida que el ritmo de cambio para sistemas más pequeños.

Los hallazgos pueden explicarse por el hecho de que los ecosistemas más grandes están formados por más compartimentos, o subsistemas, de especies y hábitats.

Esta configuración modular proporciona resistencia contra el estrés inicialmente, sin embargo, una vez que se pasa un cierto umbral, la misma modularidad hace que se acelere la velocidad a la que se desenreda el ecosistema. Esto significa que los ecosistemas que han existido durante miles de años podrían colapsar en 50.

John Dearing, profesor de Geografía Física en la Universidad de Southampton, quien dirigió la investigación, asegura en un comunicado que “los mensajes aquí son claros. Necesitamos prepararnos para cambios en los ecosistemas de nuestro planeta que sean más rápidos de lo que habíamos previsto”.

Los efectos desenmarañantes que el profesor Dearing y su equipo destacaron, se ilustran por la rápida propagación de incendios forestales recientemente vistos en Australia y aumentan las preocupaciones sobre los efectos que los incendios recientes en la selva amazónica tendrán sobre su capacidad para resistir el cambio climático.

El profesor Dearing concluye que “estos hallazgos son otro llamado para detener el daño actual que se impone a nuestros entornos naturales que empuja los ecosistemas a sus límites”.

“Desafortunadamente, nuestro trabajo revela que la humanidad debe prepararse para que haya cambios mucho antes de lo que esperamos”, señaló Simon Willock, de la Universidad de Bangor, en un comunicado de su institución.

“Estos rápidos cambios en algunos de los ecosistemas más icónicos tendrán un impacto en los beneficios que nos ofrecen, que van desde alimentos y materiales, hasta el oxígeno y el agua que necesitamos para la vida”, agregó.

Los científicos subrayan que los mayores ecosistemas colapsarían más lentamente que los pequeños, debido a que “toma tiempo que los impactos se extiendan a través de largas distancias”.

Los sistemas pueden estar en peligro si sufren “cambios de régimen”, es decir, modificaciones amplias y persistentes en sus condiciones ambientales, eventos cuya frecuencia se espera que aumente debido a la crisis climática.

Los investigadores subrayan que los ecosistemas que cuentan con numerosas especies que interaccionan suelen ser más estables que aquellos dominados por una sola especie, y pueden ser más resistentes a los “cambios de régimen”.

“Éste es un sólido argumento más para evitar que se degraden los ecosistemas de nuestro planeta. Necesitamos hacer más para conservar la biodiversidad”, afirmó Gregroy Cooper, de la Universidad de Londres.

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