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MELOMANÍAS. Los Enanitos Verdes: El lamento más sincero del Rock En Español

El nombre de Los Enanitos Verdes surgió en 1979, por un supuesto encuentro ovni documentado en Mendoza, Argentina, y específicamente en el Puente del Inca

MELOMANÍAS. Los Enanitos Verdes: El lamento más sincero del Rock En Español | La Crónica de Hoy

Esta gran banda nacida en Argentina, tuvo sus inicios en la provincia de Mendoza, en el año 1979, dentro de una década en que el rock argentino seguía las tendencias del metal y el progresivo, con raíces sumergidas en el blues y en la British Invasion de los 60.

El nombre de Los Enanitos Verdes surgió en ese mismo año, por un supuesto encuentro ovni documentado en Mendoza, y específicamente en el Puente del Inca; se cuenta que una familia de turistas se tomó una fotografía en ese puente y nadie notó nada extraño, pero al revelar la fotografía aparecieron alrededor de la familia unos enanitos verdes; este hecho se dio a conocer ampliamente por la prensa y se dice que se le envió a la NASA esta extraña foto que mostraba a “los enanitos verdes del Puente del Inca”, para verificar su autenticidad; nunca hubo confirmación oficial, además de que eran los más oscuros años de la represión violenta de la dictadura argentina, cuyo régimen de terror terminaría hasta 1983 con la llegada de la democracia.

Nos cuenta el líder indiscutible de la banda, Marciano Cantero, bajo y voz, que un periodista amigo del grupo, los llamó con ese largo nombre en la primera crónica que se escribió de una presentación de ellos, que aún ni siquiera tenían nombre; Marciano, junto con los otros dos integrantes: Felipe Staiti, de mágica guitarra, y Daniel Piccolo, buen baterista, decidieron tomar ese nombre pero recortándolo, por lo que se debatió si el nombre debía ser: Puente del Inca, pero finalmente eligieron la otra parte: Los Enanitos Verdes.

Continuaron tocando en clubes de la región, hasta que este trío se convirtió en la banda más famosa de la zona; por lo mismo en 1983 decidieron viajar a Buenos Aires para probar suerte. Intentaron grabar su primer demo, pero simplemente no pudieron materializarlo; continuaron sólo tocando en clubes en la capital.

En los inicios del año 1984 participaron en el Festival de la Falda, en la provincia de Córdoba; realmente fue ahí en donde comenzó su historia de éxito, pues fueron aclamados por todo el público y por la prensa especializada, quienes los eligieron como la Revelación del Festival. Gracias a este reconocimiento, la disquera independiente: Mordisco, les grabó su primer disco; no sin antes complementarlos como banda con un guitarrista más, Sergio Embroni, y el tecladista, Tito Dávila.

Ese mismo 1984 se publicó su álbum debut, de nombre: Los Enanitos Verdes, y de ese disco sobresalió la canción: “Aún sigo cantando” que fue muy popular en la Argentina; este álbum se convirtió en un artículo de colección pues existen muy pocas impresiones originales de los viniles y los casetes originales.

En 1985 su guitarrista Embroni los abandona y deciden no reemplazarlo.

Al siguiente año cambian disquera a Sony, y de inmediato publican su siguiente disco: Contrarreloj, producido por Andrés Calamaro; este álbum nos muestra la gran capacidad de composición de la banda, pues ahí se incluye su mayor éxito: “La muralla verde” y las buenísimas piezas: “Cada vez que digo adiós”, “Tus viejas cartas” y “Sólo dame una oportunidad”.

Desde este disco crearon una lírica encaminada a describir historias de relaciones de pareja desde un punto de vista nostálgico.

Siguieron con su álbum: Habitaciones Extrañas, en 1987, que de nuevo fue un éxito, además de incluir un cóver de un grupo de los 60: “El extraño del pelo largo”, con esto descubrieron una nueva veta de oro.

En 1988 iniciaron una gira sudamericana, junto con Soda Stereo y Miguel Mateos, en donde tocaron en Viña del Mar ante 50,000 espectadores, en su natal Mendoza para 35,000 y en Santiago de Chile para 32,000; y todo a raíz del gran éxito de su canción: “La muralla verde”.

Ese mismo año publicaron su álbum: Carrousel, que incluye otro de sus grandes éxitos: “Guitarras Blancas”, acompañado por piezas como: “Sos un perdedor” y “No me verás”.

Antes del final de este año, primero: anunciaron su separación; luego publicaron su siguiente disco: Había una vez…, Marciano Cantero fue el único de ellos que intentó seguir una carrera como solista, y no le fue nada mal; sin embargo, realmente esta “separación” sólo significó una pausa de 3 años.

Para 1991, Los Enanitos Verdes estaban de regreso, pero con un pequeño cambio: volvieron a convertirse en trío, Tito Dávila ya no fue requerido y sólo siguieron: Marciano Cantero, al bajo, Felipe Staiti, guitarra y Daniel Piccolo, batería. Inmediatamente publicaron su siguiente disco: Igual que ayer; la canción homónima, “Igual que ayer”, se convertiría en uno más de sus himnos. De inmediato se fueron a una gran gira muy exitosa por toda Hispanoamérica.

Ya inmersos en la década de los 90, Los Enanitos Verdes recibieron la influencia de los tiempos y cambiaron su sonido un poco hacia lo alternativo, además de que la publicación del disco de Soda Stereo: Canción Animal, representó una definitiva influencia sobre todas las bandas de la zona; las guitarras tomaron mayor relevancia en su obra, pero en el estudio, porque en vivo sus requintos blueseros siempre han sido más que épicos.

Publicaron su siguiente álbum: Big Bang, en 1994; para este disco hicieron algunos cambios: la banda en conjunto realizó la producción; luego, incluyeron de nuevo un cóver publicado 10 años antes por una banda de amigos, llamada: Alcohol Etílico; la verdad es que lo eligieron muy acertadamente, porque esta canción se convertiría en uno de sus más grandes éxitos: “Lamento Boliviano”, pieza que por momentos nos recuerda a las guitarras acústicas de Caifanes.

En este mismo álbum también incluyeron las piezas: “Mejor no hablemos de amor”, “Celdas” y “El primer día sin ti”, las 3 están entre las mejores de su obra y con unas guitarras muy poderosas; por fin obtuvieron su primer disco de platino.

Continuaron con: Guerra Gaucha, publicado en 1996; en este álbum pareciera que los influenció el sonido de los Tacvbos pues integraron elementos folklóricos y del tango; además de tener como invitado a Rubén Albarrán, vocalista de esa banda mexicana, como voz en la canción: “Ella”; “Eterna soledad” fue la pieza más conocida de este disco.

Llegó: Planetario, en 1997; disco que fue un regreso a las baladas románticas que les habían funcionado en sus inicios, pero no logró éxito.

Parecía que este escollo era sólo el calentamiento para el nuevo sonido romántico de Los Enanitos Verdes, pues su siguiente álbum: Néctar, publicado en 1999, significó su llegada a lo más alto del éxito internacional y las nominaciones a los Grammys.

Sus piezas: “Rebeca”, “Cordillera” y sobre todo, “Luz de día”, una estocada directa al corazón: todas ellas se convirtieron en himnos románticos por su bien lograda construcción armónica e instrumental; la voz de Marciano logra transmitirle a su público una melancolía transformadora que hace desear más de lo mismo y sus arreglos ya nos muestran el dominio y la profunda madurez de su música.

El nuevo siglo nos trajo por lo menos 6 álbumes más de Los Enanitos Verdes, una de las bandas más significativas del Rock En Español.

Y aún debe venir más.

 

@jorgehhm

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