La decencia - Luis Alberto Güemez Ortiz | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Miércoles 03 de Julio, 2019

Ahora, en épocas de la Cuarta Transformación, hablar de decencia suena a veces “fifí”. Prefieren hablar de la “Cartilla Moral”, pero viene a ser algo muy muy parecido. Decencia, según la Real Academia Española, es “recato, honestidad, modestia, aseo, compostura, adorno, dignidad en los actos y en las palabras”. Moral es “conforme a las reglas que cada quién tiene del bien y el mal, basado en el entendimiento y la conciencia y no en los sentidos”. En fin, podríamos decir sin lugar a dudas que una persona decente es una persona moral.

Actuar con decencia en las relaciones laborales es imprescindible para actuar moralmente. Lo que últimamente ha hecho el Gobierno federal en sus relaciones laborales con la burocracia mexicana, no se acerca en nada a la decencia ni a la moral. Técnicos capacitados y expertos son despedidos de sus puestos en el sector público federal sin ningún respeto por las leyes laborales. Miles de estos profesionales han recibido la noticia de su cese el mismo día que tienen que entregarle el puesto a otra persona que viene a ocupar su lugar y que, en la mayoría de las ocasiones, no tiene ninguna experiencia o capacitación en el trabajo a realizar. Por ejemplo, en Banobras el remolino ha sido de tal magnitud que no han podido procesar ni entregar ninguna operación crediticia en los siete meses que llevan ya de operación.

Podrán haber ganado sueldos estratosféricos (claro, en opinión de “ya sabes quién”), podrán haber sido del ITAM o de alguna de esas instituciones educativas de las que el mandatario reniega por ser “neoliberales”, pero no se debe tolerar que se les brinde un trato indigno, ni que eso les permita a los administradores públicos actuales meter sustitutos sin antes cumplir con los derechos laborales del despedido y avisando con tiempos razonables.

La decencia debe aplicar tanto en la empresa privada como en las instituciones públicas. Tratar mal a los trabajadores y atropellar sus derechos simplemente porque no son de nuestros equipos de trabajo es indecente, es amoral, es carente de ética.

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