José Saramago - Rogelio Vega | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Jueves 11 de Julio, 2019
José Saramago | La Crónica de Hoy - Jalisco

Rogelio Vega

José Saramago

Fue en una clase, en mi lejana carrera de Letras Hispánicas, que me tocó (siguiendo la suerte e imparcial tradición del orden alfabético) leer “Todos los nombres”, la extraordinaria y curiosa novela del portugués José Saramago.

La tarea, además de una detallada y futura exposición grupal, consistía en ubicar con pertinentes ejemplos una serie específica de detalles: la naturaleza del peculiar narrador, sus distintos tipos de discurso, las herramientas que utilizaba o no para ganar credibilidad frente a lector, y una serie más amplia de minucias narrativas, lo reconozco ahora, que terminaban por conseguir las delicias de teóricos y estudiosos.

Entonces, todavía más novato de lo que soy ahora, caí en el maravilloso error que sufren día a día los grandes lectores: dejarme, sin trabas, envolverme por la deliciosa trama, la mágica anécdota y los maravillosos personajes sin atender, como se supone debería hacerlo, al fantástico entramado que el novelista, dramaturgo, poeta y periodista había levantado detrás.

Saramago, me parece, no había ganado todavía el Premio Nobel de Literatura (lo ganaría en 1998) y mi experiencia con sus libros era muy breve: una mención aquí, una recomendación allá; había incluso un escándalo con alguno de sus libros y la Iglesia, siempre atenta en asuntos trascedentes y de suma importancia, lo había señalado enérgicamente por una de sus novelas.  

“Todos los nombres” me sorprendió, primero, por una paradójica circunstancia: a pesar de la promesa en su título no se consigna en la novela otro nombre más allá del de su protagonista. Existe, sí, don José (un cincuentón y gris funcionario del Registro Civil) pero los demás personajes a lo largo de la trama son conocidos como “el subdirector”, “el farmacéutico”, “la mujer desconocida” y mi favorito: “la vieja del entresuelo derecha”.

¿Era una broma? ¿Se permitían bromas así en novelas serias? Y ahí no acababan las sorpresas: este protagonista tenía un curioso pasatiempo, coleccionar recortes de personajes famosos y un error, una casualidad, lo llevaba a descubrir el archivo de una común y corriente desconocida.

¿Qué podía suceder? ¿Qué vendría después? Pues el amor. Nuestro protagonista se enamora y debe correr, lo nunca antes, a encontrarla…

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