Robert J. Sawyer - Rogelio Vega | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Lunes 15 de Julio, 2019
Robert J. Sawyer | La Crónica de Hoy - Jalisco

Rogelio Vega

Robert J. Sawyer

Quizá recuerdan, en su momento alcanzó ciertos niveles de éxito y popularidad, la adaptación televisiva de “Flashforward” la novela del reconocido escritor canadiense Robert J. Sawyer.

La producción, de 2009 y a cargo de la HBO, con David S. Goyer y Brannon Braga detrás del proyecto, contaba además, entre muchos otros, con los talentos de Joseph Fiennes y Dominic Monaghan; a quien seguramente ubican por su simpático papel de MeriadocBrandigamo en el memorable brinco que “El señor de los anillos” diera a la pantalla grande.

            La novela, publicada en 1999, aborda un problema que hasta la fecha, y de refilón, me sigue inquietando: sí, en mis fantasías más oscuras achaco el fin del mundo no a una cruenta guerra entre las naciones, no a un feroz meteorito o la tan socorrida invasión extraterrestre; estoy seguro que si el mundo acaba se deberá a un tropezón, ¡ups!, en el CERN; ese Centro de Investigación Europeo que alberga en sus entrañas el Gran Colisionador de Hadrones.

Allá, lo sabrán mejor los entendidos, se busca una partícula divina y el fallido chasquido, me temo, podría resultar terrible para todos nosotros. Sawyer, que está muchísimo más preparado que yo, no es tan dramático y construye como un efecto secundario de la investigación un desmayo mundial: durante dos minutos la entera población del planeta pierde la conciencia pero lejos de soñar, o de la ausencia de los mismos, los habitantes experimentan una visión veintiún años hacia al futuro.

Sí, cada individuo, al menos los que estarán vivos para entonces, experimenta a través de todos sus sentidos una visión hacia adelante: dónde y con quién estarán, captando todo aquello que los rodea y al momento experimentan.

Pero el brinco, lo imaginarán, acarrea muchísimas consecuencias inmediatas: durante el apagón humano hay cientos de muertes y accidentes provocados por coches y aeronaves, procedimientos médicos interrumpidos y delicadas situaciones que requieren de la atención del ser humano.

Y como en toda buena novela de ciencia ficción las dudas se levantan: ¿Están nuestras acciones predestinadas? ¿Tenemos control sobre nuestro destino? ¿Podemos cambiar el futuro ahora que sabemos su proceder?

Sawyer nos ofrece una respuesta… 

 

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