México y constructoras destraban 7 gasoductos | La Crónica de Hoy - Jalisco
Facebook Twitter Youtube Miércoles 28 de Agosto, 2019

México y constructoras destraban 7 gasoductos

México y constructoras destraban 7 gasoductos | La Crónica de Hoy - Jalisco
El presidente Andrés Manuel López Obrador hizo ayer un reconocimiento al ingeniero Carlos Slim, por ser el primero en llegar a un acuerdo con la Comisión Federal de Electricidad en el tema de los gasoductos.

El gobierno federal logró un ahorro de al menos 4 mil 500 millones de dólares al renegociar los llamados “contratos leoninos” de gasoductos otorgados durante sexenios anteriores a las empresas Carso Energy, IEnova y TransCanada.

Lo hizo a través de una modificación de tarifas: en los convenios anteriores la Comisión Federal de Electricidad estaba obligada a financiar la construcción de los ductos, los cuales serían al final propiedad de la compañía constructora; ahora la CFE sólo pagará por el transporte de gas requerido para sus proyectos.

Lo explicó así Manuel Bartlett, director de la Comisión: “La tarifa estaba establecida para que la CFE pagara el financiamiento de los ductos, el concepto de tarifa deja de ser una tarifa de inversión para entenderse como una tarifa de transporte de gas. Estaba originalmente como una responsabilidad de la Comisión para ir pagando el ducto, y ahora se pasa a una tarifa de transporte, de acuerdo con el mercado”.

El monto total de los contratos reestructurados significaba un costo para la CFE de 12 mil millones de dólares.

Según el presidente Andrés Manuel López Obrador, con esta resolución se consiguió restarle un 30 por ciento a las utilidades pretendidas por empresarios como Carlos Slim y Carlos Ruiz Sacristán, cabezas visibles de las constructoras:

“Se habían acordado condiciones que nosotros consideramos dañinas para la hacienda pública; y por eso se acudió a los dueños para que, haciendo a un lado los compromisos legales, se llegara a un acuerdo en beneficio de todos”.

Quedó pendiente el ajuste con la empresa Fermaca (de Raúl Monteforte), responsable de dos de los siete gasoductos involucrados y con cuyos representantes se mantienen pláticas.

Dependiendo del kilometraje del ducto, del volumen transportado y de la inversión realizada, con cada empresa se acordó una tarifa a la baja distinta, aunque el gobierno debió ceder un aumento de los plazos contractuales de 25 a 30 años, y hasta 35 años —pero con un una cuota fija a lo largo del tiempo— y también un incremento en el volumen de compra.

Con Carso, de Slim, dueña del gasoducto Samalayuca-Sásave, la reducción de la tarifa fue de entre 33 y 38 por ciento: de 77 centavos por pie cúbico pasó a 51 y a 47 centavos, según el volumen de gas adquirido.

“Hubo otros arreglos donde la reducción fue entre el 19 y el 32 por ciento. Cuando consideramos el contrato a 25 años, tanto el anterior como el de ahora, la reducción de tarifas fue del 28 por ciento en promedio, en todos los gasoductos en los cuales ya tenemos acuerdo. La ampliación del plazo no significó una afectación para la CFE sino, al contrario, se aceptó por las bajas tarifas, y nos permitía tener garantía de acceso al gas natural no sólo por 25, sino por 30 o 35 años”, argumentó Miguel Santiago Reyes Hernández, director de CFE Energía.

El equipo lopezobradorista también consiguió un cambio en la ruta de los gasoductos trazados en zonas problemáticas y el transporte de gas (insumo principal para generar energía eléctrica) a centrales eléctricas existentes, y no fantasmales, como se fraguó en el pasado.

“Quedan pequeños problemas, pero tenemos el compromiso con las empresas de apoyar que se resuelvan pronto. Los más importantes se resuelven con una aportación de TransCanada, cambiando una ruta para transportar el gas lo más rápido posible al centro de la República, superando problemas muy delicados en la Sierra Madre Occidental”, detalló Bartlett.

—¿A dónde se dirigirá el gas transportado por estos ductos? —se le preguntó.

—En el plano original, el objetivo era llevar el gas a 14 centrales de la CFE que no se construyeron, ese asunto se resuelve llevándolo a centrales que sí existen; y como el acuerdo es de 25 años, nos dará tiempo para construir centrales aprobadas por el presidente. Tenemos cinco proyectos que estarán listos a mitad del sexenio y tendremos el gas suficiente para alimentarlos. Las nuevas tarifas permiten a la CFE seguir invirtiendo, con finanzas sanas, y al mismo tiempo disponer del gas para atender las prioridades del presidente, que son las dos penínsulas (de Yucatán y de Baja California).

Cuando los gasoductos no sean utilizados por la CFE, los empresarios están en libertad de obtener ingresos extra mediante la renta a terceros, aunque aún en estas circunstancias la Comisión resultará beneficiada, al recibir “un ingreso de hasta el 50 por ciento del ingreso bruto”, reconoció el empresario Carlos Slim.

“La gran importancia de estos gasoductos es que podemos acceder al gas más barato del mundo, por mucho, que se tiene en Texas, donde ya tenemos las conexiones… Nos permitirá sustituir al diésel y al combustóleo, que no sólo son más caros, sino más contaminantes”, añadió.

“Las cuatro compañías han puesto sobre la mesa la mejor de sus posiciones económicas, todo lo que han podido materialmente. En este proceso hay un ganar-ganar, todo mundo ha ganado”, alardeó Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, quien fungió como intermediario durante las renegociaciones, junto a Antonio del Valle, presidente del Consejo Mexicano de Negocios.

Los empresarios rescataron un compromiso verbal del gobierno por continuar la red de gasoductos en el sur sureste del país y conservarán los pagos anticipados, previos al nuevo acuerdo. A partir de ahora, ninguna de las partes puede recurrir a acciones legales.

“El tubo le queda a la empresa. Nosotros no vamos a expropiar ningún bien privado, estamos hablando de 25 y 30 años, ya para entonces estaré allá por Palenque”, concluyó AMLO.

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